Daniel R. Martín presenta en La Vidriera ‘El hombre que plantaba árboles’, una exposición sobre creación, naturaleza y resistencia emocional

El Centro Cultural La Vidriera inauguró ayer tarde la exposición ‘El hombre que plantaba árboles’, del artista cántabro Daniel R. Martín, una muestra compuesta por cerca de 40 obras entre esculturas y dibujos, en las que Martín reflexiona sobre el vínculo entre el ser humano y la naturaleza, la creación artística y la necesidad de mantener viva la sensibilidad en una sociedad, según sus palabras, “cada vez más acelerada y materialista”.
Con un título inspirado en el célebre relato de ‘El hombre que plantaba árboles’, de Jean Giono, la exposición establece un paralelismo entre la actitud silenciosa y perseverante del protagonista del libro y la labor cotidiana de los artistas, así como de los profesores y maestros, que trabajan de forma “continua, callada y solitaria” sembrando “esa semilla de la creatividad en una sociedad que cada vez nos escucha menos”, pero que “estamos obligados a enriquecer”.
Durante la presentación, el artista –que forma parte de la plantilla docente del Centro Cultural La Vidriera- explicó que su obra nace de una necesidad interior: “Si no bajo al taller y no expreso lo que llevo dentro, estoy fastidiado”. De este modo, y lejos de pretender convencer o transformar directamente al espectador, el artista apuesta por un discurso emocional que actúa de forma progresiva, generando pequeños cambios a través del contacto con el arte.
La naturaleza ocupa un lugar central en su proceso creativo. Aficionado a la jardinería y a la botánica, el autor encuentra en los paseos por el bosque y en la observación del entorno cercano un lenguaje con el que conectar con sus propias emociones y abordar temas universales como el crecimiento, el paso del tiempo o la pérdida.
Las piezas expuestas combinan dibujos muy elaborados -que funcionan como germen conceptual de futuras esculturas- con obras tridimensionales realizadas en materiales industriales como el hierro, la resina o la soldadura. Una aparente contradicción que Daniel R. Martín utiliza deliberadamente para cuestionar la percepción del espectador y difuminar los límites entre lo natural y lo artificial.
‘El hombre que plantaba árboles’, un recorrido poético por semillas, brotes y formas arbóreas que invitan a detenerse, mirar y reconectar con lo esencial, puede visitarse hasta el próximo 4 de marzo.
Fuente: www.aytocamargo.es
