La Sonrisa Cántabra de Joana Carolina

La Sonrisa Cántabra
Todo comenzó en abril,
cuando naciste,
como las suaves olas de la Playa del Sardinero.
Tus ojos brillaban como el atardecer,
como la mirada del norte español,
como la de un cántabro lleno de fuerza,
como las montañas de la Cordillera Cantábrica.
Eres como el océano que abraza el norte,
y yo me pierdo fácilmente,
muy fácilmente… en ti.
Tus ojos tienen un defecto:
aún no han encontrado los míos.
Cada día sueño con esa hermosa ciudad:
Soto de la Marina.
¿Será que nuestras miradas se crucen en La Vijanera?
¿O entre las Cuevas de Altamira?
No lo sé…
solo quisiera poder decirte lo que siento.
Cantabria,
me imagino pedaleando por el Centro Botín,
el viento en tu cabello,
desordenándolo todo,
y tú, con los dedos entrelazados,
los dos,
en la Playa de La Arnía,
disfrutando de la estrella que te vio nacer.
Oh, ciudad maravillosa
que dio al mundo
la sonrisa más hermosa
y cántabra.
Joana Carolina. – “La Sonrisa Cántabra” nació de un paisaje imaginado con el corazón, pero sentido como si fuera real.
Soy una apasionada por la vida y por los pequeños detalles, y este poema lleva la mirada de una romántica: no solo en el sentido amoroso, sino en la forma de percibir el tacto, el olor, el paisaje y todo aquello que solo la imaginación permite vivir desde la distancia.
Abril es el corazón de la primavera en Cantabria y para mí representa renacimiento, luz, frescura y color. Fue desde esa sensación que surgió este texto.
Tal vez, al leerlo, alguien imaginé la sonrisa de una persona.
Pero para mí, la sonrisa cántabra es la de la propia tierra: la del alma de su gente, del viento en sus playas, del brillo del mar, del atardecer sobre las montañas.
Mis ojos aún no se han encontrado con el mar cántabro, pero mi alma ya reconoce ese lugar como si lo hubiera vivido en un sueño.
Este poema es un retrato sensible de todo lo que aún no he vivido físicamente, pero que mi corazón jura haber conocido desde siempre.
