“La pintura me eligió a mí”: El regreso a Cantabria que redefinió la identidad artística de Alejandro Mesurado.

  “La pintura me eligió a mí”: El regreso a Cantabria que redefinió la identidad artística de Alejandro Mesurado.

Hoy, en nuestro Rincón de Artistas, recibimos a un torrelaveguense con una sólida trayectoria en el mundo de la pintura

09.07.2025. – Alejandro Mesurado (Torrelavega, 1983) es un artista cántabro que ha recorrido un camino singular desde el mundo de la publicidad y la comunicación en ciudades como Madrid y Berlín hasta entregarse por completo a la pintura, disciplina que hoy define su identidad creativa.

Su regreso a Cantabria ha coincidido con una etapa de notable proyección: en 2022 ilustró la portada de la novela Clubbed 2, del escritor estadounidense Robert A. Karl, galardonada en los New York City Big Book Award. En 2024 presentó su primera exposición individual, Impermanencia, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Santander, y expuso también en el Espacio Robledo de Torrelavega y en la colectiva Arte por Valencia Cantabria.

En enero de 2025, participó en una muestra colectiva en La Zona Gallery de Madrid y, desde febrero hasta junio, ha formado parte del programa de residencias artísticas de La Fábrica de la Creación en Santander, culminando su estancia con un Open Studio que permitió al público adentrarse en su universo pictórico. Hablamos con él para conocer más a fondo su trayectoria, sus inquietudes artísticas y su forma de entender el arte contemporáneo.

Tu apellido artístico, “Mesurado”, tiene un origen poco habitual. ¿Cómo decidiste usar ese nombre y qué significado tiene para ti?

Decidí elegir mi apellido artístico al azar, colocando el dedo índice sobre un mapa mundi con los ojos cerrados. Así di con un lugar en África Occidental, situado en Liberia, un país con una historia fascinante y un arte inquietante. El nombre, “Cabo Mesurado”, me atrapó por su sonoridad y misterio. Esa elección se convirtió en una fuente de inspiración que dio lugar a una serie pictórica con influencias africanas, que presenté en La Zona Gallery de Madrid en enero y que también incluyo en mi exposición Mente y Correspondencia. Para mí, ese vínculo actúa como un faro que guía parte de mi camino creativo.

¿En qué momento decidiste dar el salto definitivo de la comunicación visual a la pintura como forma principal de expresión?

En 2019 atravesé un momento de inflexión y replanteamiento vital que implicó un cambio de ritmo, un paréntesis personal y profesional que me llevó a mirar hacia adentro.

Durante ese tiempo, estaba en un proceso personal y profesional de búsqueda, tratando de encontrar mi rumbo. Pasaba muchas horas en casa, en silencio, estudiando, y la pintura reapareció sin avisar. Durante la pandemia, y en esos meses de aislamiento y reflexión profunda que siguieron, ese impulso tomó aún más fuerza. La pintura dejó de ser una actividad esporádica para convertirse en algo mucho más profundo: una forma de estar, de ordenar lo interno en medio de la incertidumbre. No fue una decisión consciente, sino una necesidad casi física, una deriva clara hacia aquello que siempre había estado ahí, latente, como un lenguaje propio que volvía a reclamar su espacio para siempre.

Más que elegir la pintura, fue la pintura la que me eligió a mí.

¿Qué papel han jugado ciudades como Madrid o Berlín en tu formación artística y personal?

Madrid y Berlín son ciudades fascinantes desde un punto de vista creativo, y aunque tienen sus diferencias, también comparten ciertos aspectos que las hacen especiales para cualquier artista. He tenido la suerte de sentirme muy cómodo en ambas, y creo que esa facilidad para adaptarme y encontrarme bien en diferentes entornos es un rasgo importante de mi personalidad.

Todos los lugares en los que he vivido han sido fundamentales para fortalecer tanto mi cultura visual como todo mi imaginario artístico, permitiéndome ampliar el espectro de referencias que nutren mi obra.

Impermanencia fue tu primera exposición individual. ¿Qué significado tiene para ti ese concepto y cómo se tradujo en las obras que presentaste?

“Impermanencia” es un concepto que siempre me ha resonado. Encierra esa certeza de que todo cambia, de que nada permanece igual por mucho tiempo. Desde una mirada filosófica, la impermanencia no es una amenaza, sino una verdad que libera: todo lo que existe está destinado a transformarse. Cuando comencé a preparar aquella muestra, estaba muy presente en mí la idea de lo transitorio: los pensamientos, los estados emocionales, las estructuras que creemos fijas. En mi obra se tradujo en composiciones que nacían del gesto, del accidente controlado, y que muchas veces se resistían a un significado cerrado. Usé materiales y procesos que dejaban espacio a lo inestable, a lo que muta. Es un concepto que sigo manteniendo en esta muestra que presento ahora, quizás a veces no de forma explícita, pero sí como una corriente de fondo que atraviesa todo lo que hago.

¿Cómo fue la experiencia de colaborar con un escritor internacional como Robert A. Karl? ¿Te interesa seguir trabajando en el cruce entre literatura y arte visual?

La colaboración con Robert fue fluida y positiva, sobre todo porque me dio libertad creativa. Él me encontró por redes sociales y se interesó por mi obra, lo que hizo que la conexión fuera natural desde el principio. Me propuso trabajar a partir de unos referentes visuales que ya estaban presentes en mi imaginario, así que todo fluyó de forma natural.

Me siento cercano a la filosofía de lo pop, donde la reproducción de la obra —tanto como objeto físico como imagen en circulación— me interesa profundamente. En ese sentido, el libro físico no es solo un soporte, sino también una pieza artística en sí misma, un soporte que debemos cuidar y mimar también en sus portadas. Me gusta concebir el arte desde la funcionalidad, explorando cómo puede habitar distintos espacios sin perder su fuerza. Por eso, estoy abierto a seguir investigando en cualquier formato que amplíe el alcance de mi universo pictórico.

¿Cómo viviste la experiencia del *Open Studio* en Santander? ¿Qué importancia tiene para ti el contacto directo con el público durante tu proceso creativo?

Ha sido una experiencia fantástica. Todo mi paso por La Fábrica de Creación de Santander ha sido profundamente enriquecedor. El encuentro con otros artistas que trabajan y viven en Cantabria ha nutrido mi mirada, sin perder de vista que pintar es un proceso profundamente individual. Es un verdadero privilegio disponer en Santander de espacios tan comprometidos con la cultura, que permiten que la creación artística crezca y se comparta de esta manera.

Por otro lado, el Open Studio, realizado en ese mismo espacio que, durante un tiempo, fue taller creativo y refugio mientras preparaba mi obra, me brindó una experiencia excepcional al ver mi obra expuesta. Fue allí donde pude captar el pulso del diálogo entre mi obra y el espectador, confirmando que esa relación —en la que el espectador rellena los huecos y completa por sí mismo el sentido de lo que ve— es, en esencia, el núcleo mismo de lo que propongo en Mente y correspondencia.

En tus obras hay una constante reflexión sobre el tiempo, la materia y lo efímero. ¿Qué temas te obsesionan ahora como creador?

Actualmente me encuentro en un proceso de retorno a lo esencial, a lo primario. Estoy explorando una paleta dominada por fuertes contrastes —como el rojo y el negro— que dan lugar a composiciones intensas y evocadoras. Estas obras remiten, en cierto modo, al arte tribal o prehistórico, pero están filtradas a través de un prisma contemporáneo y personal. Me interesa cómo lo ancestral puede dialogar con lo actual, y cómo ese cruce puede abrir nuevas lecturas.

Trabajo simultáneamente en varias series, y de cada una de ellas he seleccionado piezas que estarán presentes en mi exposición Mente y Correspondencia. En esta etapa, me obsesiona cómo los elementos más básicos —el gesto, la forma, el color— pueden generar conexiones emocionales y conceptuales universales. Busco que la experiencia visual sea directa, casi visceral, pero también cargada de significado, capaz de resonar con lo más íntimo del espectador.

¿Qué peso tiene tu regreso a Cantabria en tu producción actual? ¿Sientes que el entorno influye en tu manera de pintar?

Mi regreso a Cantabria lo ha transformado todo en mi producción actual; no es solo un lugar, es una forma de estar, un territorio íntimamente entrelazado con mi manera de crear. Para  mí es un refugio, lo conocido, lo que me sostiene.

Tras haber vivido etapas en lugares marcados por otros ritmos, siento que estoy en el lugar correcto para seguir creando. Cantabria me ofrece un equilibrio raro y necesario; es un canalizador natural de mi universo interior. Su inspiración no irrumpe, susurra.

El entorno me condiciona profundamente: la lluvia, tan frecuente, me concentra y me permite sostener un ritmo de trabajo más profundo; y cuando el paisaje se abre con luz, lo recibo como un acontecimiento, una llamada directa a la búsqueda de inspiración. Aquí todo me lleva hacia adentro, hacia el gesto, hacia lo pictórico.

¿Hacia dónde se dirige tu trabajo en este momento? ¿Estás preparando nuevos proyectos o exposiciones?

Ahora mismo, toda mi energía está volcada en esta muertra que presento: Mente y correspondencia. Cada proyecto expositivo se convierte en un proceso absorbente que me vampiriza en el mejor de los sentidos: me exige, pero también me transforma. Cuido cada aspecto con detalle —desde la obra hasta su presentación— porque siento que cada muestra es un reflejo directo y muy vivo de lo que soy en ese instante.

Tengo que remitirme nuevamente al concepto de impermanencia: escuchar al instinto y fluir con el cambio sin perder mi esencia. Me interesa crecer desde la honestidad y la apertura, sin forzar las etapas. Creo que, si algo definiese a un artista, debería ser la voluntad de estar en constante evolución. Confío en que los próximos pasos llegarán en el momento justo, y saber reconocerlos.

¿Cómo definirías tu estilo pictórico hoy, sabiendo que el arte siempre está en evolución?

Mi pintura parte de la intuición, de una imagen o atmósfera que surge sin buscarla. Después llega un trabajo más consciente, en el que depuro y dejo que el concepto y la forma vayan tomando cuerpo en mi mente.

A veces me interesa lo directo; me atrae un tipo de grafismo caracterizado por formas claras y poderosas, donde lo icónico y la llamada a la acción son esenciales, como se refleja en mi serie de Manos. Sin embargo, en mi obra, el uso del color no es solo decorativo: empleo planos limpios y definidos que otorgan fuerza y claridad a las formas, y trabajo sobre diferentes soportes para enriquecer la experiencia visual.

En los retratos procuro que no todos los elementos sean revelados por completo, creando una sensación de misterio que invita a la introspección y a una interacción serena con el espectador. Todo ello es reflejo de un recorrido personal de aprendizaje basado en la observación, el estudio intensivo y la práctica constante. Creo que, de este modo, he ido construyendo un lenguaje visual e imaginario propios.

Con una voz propia cada vez más definida, Alejandro Mesurado continúa explorando los límites del gesto, del color y del símbolo como formas de conexión con lo esencial. Su regreso a Cantabria no solo ha supuesto un reencuentro con el territorio, sino también con una manera más íntima y auténtica de crear. En cada trazo hay búsqueda, memoria y presencia; y en cada obra, una invitación a mirar más allá de lo evidente. Mientras continúa afinando su universo pictórico con la muestra Mente y Correspondencia, queda claro que su trayectoria no sigue un mapa preestablecido, sino una deriva sincera, guiada por la intuición, el aprendizaje constante y la voluntad de transformar lo efímero en algo perdurable.

La exposición Mente y Correspondencia puede visitarse en el Museo y Fundación Jesús Otero, en pleno corazón de Santillana del Mar (Plaza Abad Francisco Navarro, s/n). Permanecerá abierta hasta el 15 de julio, con entrada gratuita y en horario de martes a sábado, tanto de mañana (10:00–13:30 h) como de tarde (16:00–19:00 h).

El Cantabro

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  • Interesante entrevista

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