El tropiezo que forjó el éxito: el ‘error favorito’ de Bill Gates antes de fundar Microsoft

Antes de convertirse en el rostro de la revolución informática, Gates aprendió del fracaso de una modesta empresa que le enseñó cómo triunfar
11.05.2025. – Antes de que Bill Gates alcanzara el reconocimiento mundial con Microsoft y cambiara para siempre el panorama de la tecnología, tuvo que enfrentarse a un revés empresarial que marcaría su aprendizaje. En sus inicios, cuando aún era estudiante de secundaria, el empresario estadounidense emprendió junto a Paul Allen y Paul Gilbert un proyecto conocido como Traf-O-Data, cuyo objetivo era automatizar el análisis de datos de tráfico vehicular. A pesar de su prematuro fracaso, hoy es considerado por Gates como su «error favorito».
Corría el año 1972 cuando los tres jóvenes decidieron aplicar sus conocimientos incipientes en informática al desarrollo de una solución técnica para procesar la información recogida por los contadores de tráfico en carreteras, que hasta entonces se almacenaba en cintas de papel perforado. Mediante un dispositivo basado en el microprocesador Intel 8008, buscaban facilitar el trabajo de los ingenieros civiles, permitiendo digitalizar estos datos de manera automática.
Aunque el planteamiento era innovador para la época y logró generar ingresos iniciales —con beneficios cercanos a los 17.000 dólares en 1975—, la empresa nunca llegó a consolidarse. Entre 1975 y 1980, Traf-O-Data acumuló pérdidas que rondaban los 3.500 dólares anuales, lo que provocó su eventual disolución. En retrospectiva, Paul Allen admitiría que el modelo de negocio carecía de solidez y que, entre otros fallos, jamás realizaron estudios de mercado ni anticiparon la dificultad de acceder a financiación pública.
Sin embargo, lo que pudo haber sido un simple fracaso se transformó en una valiosa lección. A través de este primer intento empresarial, Gates y Allen descubren la importancia del trabajo en equipo, la necesidad de contar con una visión estratégica y la utilidad de delegar tareas. En esa etapa inicial llegaron incluso a contratar colaboradores que transcribían a mano los datos de las cintas, antes de que el proceso se automatizará, pagando 0,50 dólares por unidad procesada.
Traf-O-Data supuso su primer contacto con la gestión de una empresa: coordinación de equipos, desarrollo de producto, relación con potenciales clientes institucionales y, sobre todo, el aprendizaje a partir de los errores. Tal como reconoce Gates en su libro Código Fuente: Mis inicios, la experiencia fue determinante para cimentar las bases de Microsoft, fundada poco después con Paul Allen.
Hoy, el legado de Traf-O-Data no se mide por su rentabilidad, sino por su valor formativo. Para Gates, fue la ocasión perfecta para comprender que incluso los fracasos más rotundos pueden convertirse en pilares para el éxito, siempre que se extraigan las lecciones adecuadas. Sin aquel primer intento fallido, quizás Microsoft no habría existido tal como lo conocemos. Una historia que subraya que, en el camino hacia la innovación, tropezar también es avanzar.
