Zonas del Cuerpo Ignoradas en la Rutina de Ducha

¿Por qué son Importantes para la Salud Cutánea?
La teoría de la abuela de Crandall surgió como un tributo a la sabiduría de su abuela, quien siempre insistía en la importancia de lavar meticulosamente ciertas áreas del cuerpo: el ombligo, el espacio entre los dedos de los pies y detrás de las orejas. Estas áreas, a menudo pasadas por alto, fueron el foco de un estudio publicado en Frontiers in Microbiology.
La piel, nuestro órgano más grande, está constantemente cubierta de microorganismos, especialmente bacterias. Al igual que en el sistema digestivo o los genitales, la piel alberga una comunidad de microorganismos conocida como microbiota. Este equilibrio delicado entre microorganismos beneficiosos, neutrales y patógenos es fundamental para la salud de la piel. Los microorganismos beneficiosos actúan como una barrera protectora, impidiendo que sustancias irritantes y microorganismos dañinos penetren la piel.
La hipótesis de Crandall sugiere que las áreas descuidadas podrían tener un desequilibrio en su microbiota, con una menor presencia de microorganismos beneficiosos. Para comprobar esta teoría, el equipo de investigación reclutó a 129 estudiantes universitarios para recolectar muestras de sus pantorrillas, antebrazos, detrás de las orejas, entre los dedos de los pies y en los ombligos. Estas muestras se analizaron para detectar la diversidad genética de los microorganismos presentes en la piel.
Los resultados revelaron que, coincidiendo con la sabiduría transmitida por las abuelas, las zonas del cuerpo olvidadas durante la ducha albergaban una menor proporción de microorganismos beneficiosos en comparación con las áreas más visibles y limpias, como las pantorrillas y los antebrazos. Sorprendentemente, no se observaron diferencias significativas en función del género, edad o etnia, lo que destacó la importancia del cuidado diario en la higiene personal.
Aunque no lavar estas áreas a fondo no suele conllevar consecuencias graves, los desequilibrios en el microbiota podrían predisponer a problemas cutáneos, como acné y eccemas. Así que, la próxima vez que te duches, recuerda que las bacterias no distinguen entre áreas grandes y pequeñas. Siguiendo el consejo de nuestras abuelas, lavar estas zonas olvidadas podría marcar la diferencia en la salud de nuestra piel.
