Celebramos la vida o lloramos la muerte

El próximo miércoles será festivo en toda España por celebrarse el Día de Todos los Santos
El 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos, una festividad cristiana que honra a todos los santos conocidos y desconocidos. En algunos países y culturas, es un día para recordar y rezar por los seres queridos que han fallecido, similar a la tradición del Día de los Muertos en México y otras partes de América Latina.
En algunos lugares, las personas visitan los cementerios y colocan flores y velas en las tumbas de sus seres queridos fallecidos. También es común asistir a servicios religiosos en esta fecha para recordar a los difuntos y rendir homenaje a los santos.
Celebrar la vida en el momento de la muerte
La decisión de celebrar la vida o la muerte depende de las creencias y las tradiciones personales, así como de la cultura y las costumbres de una persona. Algunas personas eligen celebrar la vida, enfocándose en los recuerdos y las experiencias positivas compartidas con los seres queridos fallecidos. Celebrar la vida puede implicar recordar las alegrías, los logros y las cualidades especiales de la persona que ha fallecido.
Algunas personas ven la muerte como el paso a otra forma de existencia o como parte de un ciclo de renacimiento, mientras que otras pueden tener creencias diferentes o no creer en una vida después de la muerte en absoluto.
Es importante tener en cuenta que las actitudes hacia la muerte pueden influir en cómo las personas enfrentan la pérdida de seres queridos y en cómo enfrentan su propia mortalidad. Algunas culturas celebran la vida de quienes han fallecido, mientras que otras pueden tener rituales de duelo más formales.
La muerte es un tema inevitable en la vida de todos los seres vivos. Se refiere al final de la vida, el cese permanente de todas las funciones biológicas que sustentan un organismo. La muerte puede ser causada por diversas razones, como enfermedad, vejez, accidente, lesiones graves o condiciones médicas irreversibles.
No nos olvidemos de vivir hoy de disfrutar de los nuestros de decir te quiero, de observar los paisajes que nos rodean de saborear los alimentos y de tener presente que también nos tocara irnos y nada ni nadie nos acompañara en ese viaje solo las vivencias, dejaremos el recuerdo de nuestras actitudes.
Por último, tener presente que en el momento de nuestro velatorio que seremos los mismos mal nacidos o buena gente que hayamos sido en vida lo que digan quiénes se acerque a despedirse no tiene valor ninguno.
