Cantabria proyecta el documental ‘El dolor se aprende’ para poner al alcance de los ciudadanos la neurociencia del dolor

Santander – 21.05.2026
El Centro Cultural La Vidriera de Camargo ha acogido esta tarde la proyección del documental de divulgación científica ‘El dolor se aprende — y se puede desaprender’, producido por la productora vasca KalekoFilms en colaboración con GoiGroup y Osatzen (Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria), seguida de una charla coloquio con expertos en neurobiología del dolor, fisioterapia y representantes del movimiento asociativo de personas con dolor crónico en Cantabria.
El acto ha estado precedido por una presentación institucional en la que han intervenido el alcalde de Camargo, Diego Movellán; la directora general de Farmacia, Humanización y Coordinación Sociosanitaria del Gobierno de Cantabria, Maribel Priede; la directora de Enfermería de Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Patricia Pulido; y el decano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Cantabria, Jorge Fernández.
El documental sitúa la neurociencia del dolor al alcance de toda la ciudadanía, ya que el dolor se aprende — y se puede desaprender es un documental de 62 minutos estrenado en septiembre de 2021, dirigido por Carlos Gómez Aguayo, que narra la historia de un trabajo colaborativo en centros de Atención Primaria de Osakidetza, en Bizkaia y Araba, y muestra, a través de testimonios de pacientes y profesionales sanitarios, cómo la educación en neurobiología del dolor ayuda a personas con fibromialgia, migraña y dolor crónico persistente.
Evidencia científica
La intervención educativa documentada en el filme está respaldada por 7 ensayos clínicos publicados en revistas científicas indexadas, con resultados de hasta un 64% de reducción del dolor en dolor raquídeo, un 68,9% de mejora en pacientes con migraña, y un 52,9% de pacientes con fibromialgia que alcanzan niveles leves tras la intervención.
El Barómetro del Dolor Crónico en España 2022, elaborado por la Fundación Grünenthal y el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz a partir de más de 7.000 entrevistas, cifra en el 25,9% de la población adulta —más de 9 millones de personas— quienes padecen dolor crónico en nuestro país. Su tratamiento supone un coste de 16.000 millones de euros al año, el 2,5% del PIB, por encima del gasto que generan otras patologías tan prevalentes como la oncología o el alzhéimer.
Cantabria, comprometida con un nuevo modelo de atención al dolor crónico
Cantabria lleva años trabajando de forma sostenida en la actualización y mejora de la atención a las personas con dolor crónico, apostando por un modelo que combina el conocimiento científico, la escucha activa de la ciudadanía y la colaboración entre niveles asistenciales y el tejido asociativo.
En 2024, la campaña ‘El dolor crónico en el punto de mira’ llegó a las 20 zonas básicas de salud de Atención Primaria con la participación de más de 1.100 personas, revelando que más de la mitad presentaba dolor persistente y que casi dos de cada tres sufrían una interferencia significativa en su vida diaria.
En 2025, la campaña ‘El Semáforo del Dolor’ amplió el alcance a hospitales y asociaciones de pacientes, duplicando la participación hasta las 2.418 personas, e incorporó la voz directa de la ciudadanía sobre qué necesitan para afrontar mejor su dolor: ejercicio terapéutico, fisioterapia accesible, acompañamiento profesional y apoyo emocional fueron las demandas más frecuentes.
Este diagnóstico ha orientado el diseño del Programa Piloto de Afrontamiento Activo del Dolor, que el SCS ha puesto en marcha este año. El programa combina educación en neurociencia del dolor con exposición segura y progresiva al movimiento en formato grupal, con el objetivo de reducir la dependencia del sistema sanitario y mejorar la calidad de vida de las personas con dolor crónico. Se trata de un modelo transdisciplinar, centrado en la persona y con vocación de permanencia, que responde directamente a lo que la ciudadanía cántabra ha expresado que necesita, y que se articula de forma conectada con los recursos sociales y comunitarios del territorio.
El modelo que Cantabria está construyendo apuesta por situar a la persona en el centro, fortalecer el papel de la Atención Primaria y potenciar el trabajo transdisciplinar de los equipos de salud, con la fisioterapia como recurso clave en el abordaje del dolor crónico junto a medicina, enfermería, psicología y trabajo social.
Una charla coloquio con cinco miradas sobre el dolor
Tras la proyección, tuvo lugar una charla coloquio moderada por la técnica de la Escuela Cántabra de Salud Carmen Secades. La conversación, de carácter abierto, reunió en torno a una misma mesa la perspectiva científica, la experiencia clínica y la voz de quienes conviven con el dolor en su vida cotidiana.
El neurólogo Arturo Goicoechea Uriarte, referente en neurobiología del dolor, abrió el diálogo explicando el concepto central del documental: que el dolor no siempre depende de un daño en el cuerpo y que, en determinadas condiciones, puede modificarse mediante la educación. Un planteamiento que, reconoció, genera sorpresa inicial en muchos pacientes y profesionales, pero que se asienta sobre una base científica sólida.
Desde la práctica clínica, Javier López-Negrete Arenal, fisioterapeuta de la Unidad de Estrategias de Afrontamiento Activo del Dolor en Palencia, describió cómo se traslada este enfoque al trabajo diario en Atención Primaria en Castilla y León, comunidad pionera en el despliegue de estas unidades. Lucía Bonis Domingo, fisioterapeuta del SCS, compartió el proceso de puesta en marcha del programa piloto en Cantabria: las fortalezas encontradas, las barreras del sistema y el recorrido previo de años de trabajo que hace posible dar hoy este paso.
Rosa María Hevia Escobedo, representante de la Asociación Cántabra de Enfermos de Fibromialgia, y Belén Caso Fontecilla, de la recién creada Asociación Dolor Crónico Cantabria, aportaron la dimensión que el coloquio quería poner en el centro: la experiencia en primera persona de quienes viven con el dolor. Ambas reflexionaron sobre cómo resuena este nuevo enfoque en el día a día, qué valor tiene para las personas afectadas un abordaje más activo y comprensivo, y qué papel están desempeñando las asociaciones en el acompañamiento que el sistema sanitario no siempre alcanza a cubrir.
El coloquio cerró con una ronda en la que cada participante compartió, en una sola idea, qué quería que el público se llevara del encuentro. A continuación, se abrió el turno al público, que pudo formular preguntas y aportaciones directamente a la mesa.
Durante el acto, los asistentes recibieron a la entrada un código QR de acceso al Aula del Dolor de la Escuela (https://www.escuelacantabradesalud.es/aula-del-dolor-2), un espacio abierto a la ciudadanía con contenidos y recursos para entender el dolor y aprender a afrontarlo de forma activa, y una tarjeta de reflexión para anotar qué se llevaban del encuentro.
Fuente: www.cantabria.es