El poeta que convierte Cantabria en lenguaje: Víctor Tardío se abre en canal sobre su obra más íntima

 El poeta que convierte Cantabria en lenguaje: Víctor Tardío se abre en canal sobre su obra más íntima

El autor de ‘Bienio en la Montaña’ desgrana el proceso creativo, la conexión con el territorio y el pulso emocional de una gira que refuerza su vínculo con el público cántabro

20.04.2026.- El escritor cántabro Víctor Tardío Crespo recorre estos días la región con una gira de presentaciones de su último trabajo, Bienio en la Montaña, una obra escrita entre 2023 y 2024 que fusiona poesía, experimentación visual y una mirada profundamente ligada al territorio. El libro, definido como uno de los más personales del autor, propone un viaje entre la memoria, la introspección y el lenguaje propio, consolidando su voz dentro del panorama contemporáneo.

En este contexto, hablamos con él para que nos permita profundizar en su universo creativo, su relación con Cantabria y el momento vital que atraviesa.

Bienio en la Montaña nace en un periodo muy concreto (2023-2024). ¿Qué detonó la necesidad de escribir este libro?

Tenía en mente presentarme a un concurso nacional de poesía experimental, y el resultado fue Bienio.

¿Hasta qué punto esta obra responde a un proceso vital o a una búsqueda literaria consciente?

En mi anterior poemario (Tr3inta y Cinco), fue un proceso vital de catálogo, pero aquí responde más a esa búsqueda que haces mención. Sobre todo a una búsqueda de escalada en mi voz poética, donde intento conjugar la ironía y la reflexión.

Se habla de un libro muy personal. ¿Ha sido también el más difícil de escribir?

Me resulta más difícil la narrativa, porque intento seguir una estructura, una trama, un arco en los personajes, etc., y encontrar un equilibrio en todo esto es complejo.  Aquí me siento más libre, aunque he de reconocer, que de todos mis poemarios es el que más tiempo me ha llevado en su puesta a punto dado su carácter experimental (he metido muchas horas).

Tu obra combina poesía y experimentación visual. ¿Qué le aporta esa fusión al lector?

Me encanta jugar, así que esta combinación me apetecía mucho, por el simple hecho de romper la rutina lectora y que el propio lector jugara, interpretara, descubriera él mismo los versos y su propia significación.

 ¿Crees que la poesía necesita hoy explorar nuevos formatos para conectar con el público?

No creo que lo necesite, porque pienso que es una realidad, los explora sin nuestro consentimiento. Existe poesía en multitud de formatos y soportes, hay gente con muchísimo talento por el mundo y la poesía es un acicate para las mentas creativas. Además, la poesía (si se me permite la osadía) es un producto vintage que vuelve a estar de moda entre la juventud.

¿Cómo es tu rutina de escritura? ¿Existe disciplina o predomina la intuición?

En poesía, por lo general, suelo optar por ser escritor brújula. Me dejo llevar y, que lo que escribo, me dirija hacia un lugar que puede que no fuera el que pareciese en un primer momento. Sorprenderme me ayuda a conocerme, porque saco pensamientos sobre cosas que no sabía que tenía pensamientos. Luego toca el proceso de pulimiento, porque tiendo a sobrescribir, pero siempre después de un tiempo de hibernación de los versos. Ahí ya remato el poema. Y después busco un sentido, un concepto a toda la colección que he logrado recolectar y que generalmente me lo da el sentir, el poso que percibo del conjunto.

Cantabria aparece como eje central en el libro. ¿Es más un escenario o un personaje en su obra?

Es el manantial en el que habito, la fuente donde recojo agua, el vaso del que bebo. Y siempre lo encontrarás entre mis líneas, implícita o explícitamente. Con esto no he respondido a tu pregunta pero me ha quedado muy bonito (y un pelín pedante, he de reconocer).

¿Qué peso tiene el paisaje cántabro en tu forma de escribir? ¿Se puede entender tu poesía sin ese vínculo con el territorio?

Realmente, no. Porque mi forma de ser está conformada en parte por mi entorno. Y en ese sentido, tuve una gran suerte con esta tierra y con todo lo que he recibido de ella (es la mochila que llevo conmigo esté donde esté).

El libro ha tenido una buena acogida desde su lanzamiento. ¿Te sorprende la respuesta del público?

Me sorprende y me ayuda a quererme, a quererlos, y a ir quitándome esa estampita del síndrome del impostor.

¿Notas una evolución en el lector habitual?

Generalizar es pegarse un tiro en el pie, pero hablando de tiros me voy a tirar a la piscina. Mi impresión es que el lector actual busca ir al grano, busca acción… Y lamentablemente, yo me voy por las ramas.

¿Dónde sitúas esta obra dentro de tú trayectoria literaria?

No sé, ¿en una etapa de exploración o de coqueteo madurativo? Ja, ja.

Esta gira incluye encuentros abiertos con lectores. ¿Qué buscas en ese contacto directo?

Busco que el lector que me conoce por mi obra más humorística y gamberra, conozca también esta otra vertiente.

 ¿Cambia tu percepción del libro cuando lo comparte cara a cara con el público?

Sí, la amplia, porque me fascina descubrir cómo a cada persona nos llega más unos poemas que otros.

¿Qué esperas de las citas en ferias del libro y espacios culturales en Cantabria?

Que la gente venga y pase un rato agradable en mi compañía.

 En tu obra confluyen ternura, ironía y reflexión. ¿Qué mirada cree que define mejor tu escritura actual?

Una mirada más sopesada y recogida, pero que no abandona esa comicidad sello de la casa (sería traicionarme a mí mismo).

¿Estás ya trabajando en nuevos proyectos o necesita distancia tras este libro?

Tengo un folio lleno de cosas por hacer, ¿cuáles terminarán siendo y cuáles no? Lo desconozco, solo pretendo seguir manteniendo el ritmo y dejar cierta huella antes de que acabe de perder la cabeza del todo. Cada uno que cargue con su TOC, el mío es este (con lo fácil que hubiera sido obsesionarme con algo como el pádel, oye).

¿Hacia dónde crees que se dirige tu evolución como autor?

Hacia el infinito y más allá 😉

O en su defecto, hacia el aprendizaje, la mejora, el legado.

Con Bienio en la Montaña, Víctor Tardío Crespo no solo consolida una propuesta literaria singular, sino que reafirma su capacidad para convertir la experiencia íntima en un lenguaje universal. Su gira por Cantabria no es únicamente una presentación de libro, sino un ejercicio de diálogo con el territorio y sus lectores, donde la poesía se despliega como espacio compartido entre memoria, identidad y creación contemporánea.

J. Quintanilla

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