Decidir qué medicamentos financiar: el reto clave para la sostenibilidad del sistema sanitario

Pilar Pinilla analiza en Santander cómo los marcos de valor y la evaluación económica guían el precio y el reembolso de los fármacos
04.02.2026.- La toma de decisiones sobre el precio y el reembolso de los medicamentos se ha convertido en uno de los grandes desafíos de los sistemas sanitarios contemporáneos. Este fue el eje central de la conferencia «Toma de decisiones sobre precios y reembolso de medicamentos: marcos de valor, elementos y toma de decisiones estructurada», impartida por Pilar Pinilla dentro del ciclo Santander Biomedical Lectures. La sesión abordó cómo los países determinan qué medicamentos deben financiarse con recursos públicos, buscando el máximo beneficio para la población en un contexto de recursos limitados.
Pinilla, licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de La Laguna y máster en Economía de la Salud por la Universidad Erasmus de Róterdam, preside actualmente la Asociación de Economía de la Salud y ejerce como Programme Director – Methods, Research and Health Economics en el NICE, el organismo británico de referencia en evaluación de tecnologías sanitarias. Con más de 14 años de experiencia, ha asesorado a gobiernos e industria farmacéutica en políticas sanitarias y evaluación económica.
Durante su intervención, invitó a los asistentes —mayoritariamente profesionales clínicos— a reflexionar sobre el coste de oportunidad. “Cuando se decide invertir en una tecnología sanitaria, esos recursos dejan de destinarse a otras necesidades”, explicó, subrayando que la evaluación no se centra solo en el beneficio individual, sino en el impacto global sobre toda la población, teniendo en cuenta la diversidad social y clínica.
Evaluar para maximizar el valor en salud
La ponente destacó la evaluación de tecnologías sanitarias (HTA) como herramienta esencial para priorizar intervenciones, desde medicamentos y dispositivos hasta pruebas diagnósticas o soluciones digitales. Su objetivo no es ahorrar, sino usar bien los recursos, basando las decisiones en la mejor evidencia disponible para maximizar las ganancias en salud y garantizar la equidad.
Pinilla diferenció entre la aprobación regulatoria, centrada en seguridad y eficacia, y la evaluación de coste-efectividad, que analiza si un medicamento aporta beneficios adicionales frente a las alternativas existentes y a qué coste. En este sentido, señaló que un fármaco caro puede ser coste-efectivo si genera grandes beneficios en salud, mientras que uno barato puede no serlo si conlleva peores resultados o complicaciones.
La experiencia del NICE en Inglaterra sirvió como ejemplo de un modelo independiente, transparente y multidisciplinar, con comités en los que participan clínicos, pacientes, académicos, economistas e industria, y cuyas recomendaciones son legalmente vinculantes para el sistema público.
Un escenario de cambio en España y Europa
La conferencia también analizó el momento de transformación que vive España con la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y el futuro Real Decreto nacional, orientados a reforzar la transparencia, separar evaluación y decisión política, y mejorar el uso de la evidencia clínica y económica en la financiación de medicamentos.
Pinilla concluyó defendiendo una evaluación clara, inclusiva, independiente y basada en evidencia, pero también ágil y útil para los profesionales. “Solo así lograremos decisiones que reflejen los valores de la sociedad y garanticen un sistema sanitario sostenible y justo”, afirmó, agradeciendo el interés y la participación del público asistente.