Entradas agotadas para ver a Carlos Hipólito cambiar de hijo a padre en el Palacio de Festivales

«Largo viaje hacia la noche» llegará los días 25 y 26 de septiembre a la Sala Pereda, aunque todavía se pondrá a la venta el 10 % del aforo de cada función
19 septiembre 2026
Carlos Hipólito regresará a «Largo viaje hacia la noche», de Eugene O’Neill, varias décadas después de haber interpretado al hijo de la familia protagonista. En esta ocasión asumirá el papel del padre en una producción de Ágora dirigida por Ernesto Caballero que se estrenará en el Palacio de Festivales de Cantabria.
La obra podrá verse el viernes 25 y el sábado 26 de septiembre, a las 19.30 horas, en la Sala Pereda. Las representaciones tendrán una duración aproximada de 100 minutos y se desarrollarán sin descanso.
Las entradas disponibles en venta anticipada ya están agotadas. No obstante, a las 11.00 horas de cada día de función se pondrá a la venta el 10 % del aforo reservado en cumplimiento de la Ley de Espectáculos de Cantabria. Estas localidades podrán adquirirse tanto en la taquilla como a través de la página web del Palacio de Festivales.
Considerada una de las obras fundamentales del teatro del siglo XX, «Largo viaje hacia la noche» es también el texto más íntimo y autobiográfico de Eugene O’Neill, ganador del Premio Nobel de Literatura.
La historia transcurre durante un único día de verano en la casa de los Tyrone, una familia que se enfrenta a sus propios fantasmas. James Tyrone, actor veterano y cabeza de familia, vive marcado por su miedo a la pobreza, mientras su esposa, Mary, se adentra en una adicción que condiciona la convivencia.
Sus dos hijos se debaten entre el afecto, el resentimiento, la enfermedad y la incapacidad de romper con un pasado que continúa determinando sus vidas. El alcohol, la morfina, la culpa y el autoengaño atraviesan una historia que plantea qué sucede cuando una familia insiste en permanecer unida pese a haber perdido un futuro común.
Carlos Hipólito estará acompañado en el escenario por Mapi Sagaseta, Álex Villazán y Nicolás Illoro. La dirección corre a cargo de Ernesto Caballero, mientras que Paco Azorín firma la escenografía y José Cobo, el diseño de vestuario.
El equipo artístico se completa con Pablo Quijano como ayudante de dirección, David Ruano en la fotografía del cartel y David González como responsable de los vídeos.
La propuesta escénica evita reconstruir de forma realista una vivienda y concibe la casa familiar como un espacio vinculado a la memoria. A medida que avanza la jornada, el escenario se transforma en un lugar cada vez más frágil, invadido por una niebla de carácter emocional y existencial.
O’Neill terminó la pieza catorce años antes de su estreno, que tuvo lugar en 1956 en el Royal Dramatic Theatre de Suecia. Posteriormente llegó a Broadway, donde obtuvo el Premio Tony a la mejor obra, y fue reconocida con el Premio Pulitzer de Drama.
El dramaturgo había pedido que el texto no se publicara hasta 25 años después de su muerte, pero su viuda, Carlotta Monterey, autorizó su difusión anticipada. O’Neill explicó que había escrito esta obra profundamente autobiográfica «con lágrimas y sangre».
La versión dirigida por Ernesto Caballero respeta el texto original, aunque prescinde de algunas referencias locales para resaltar la vigencia de un conflicto protagonizado por personas que tratan de sostener una estructura familiar agotada.