Google cumple 28 años: del garaje que cambió internet a la batalla por dominar la inteligencia artificial

 Google cumple 28 años: del garaje que cambió internet a la batalla por dominar la inteligencia artificial

El buscador creado por Larry Page y Sergey Brin transformó para siempre la forma de acceder a la información y hoy afronta una nueva etapa marcada por Gemini, la presión regulatoria y una competencia tecnológica sin precedentes.

27 septiembre 2026

Google celebra este 27 de septiembre su 28.º aniversario convertido en una de las compañías más influyentes de la historia de internet. Lo que comenzó como un proyecto universitario destinado a ordenar una red cada vez más extensa ha terminado formando un ecosistema que abarca búsquedas, correo electrónico, mapas, vídeos, publicidad, teléfonos móviles, servicios en la nube e inteligencia artificial.

La fecha tiene un pequeño matiz. Google Inc. fue constituida oficialmente el 4 de septiembre de 1998, pero la propia compañía reconoce que desde hace más de una década celebra su cumpleaños el 27 de septiembre, habitualmente con un ‘Doodle’ conmemorativo. Por eso, este 27 de septiembre de 2026 se considera oficialmente su 28.º aniversario.

La efeméride llega en un momento decisivo. Google mantiene una posición abrumadoramente dominante en las búsquedas —Statcounter le atribuía un 91,1 % de la cuota mundial en agosto de 2026—, pero se encuentra inmerso en la mayor transformación de su historia: el paso desde el tradicional buscador de enlaces hacia un sistema capaz de generar respuestas mediante inteligencia artificial.

El encuentro en Stanford que dio origen a Google

La historia comenzó en 1995 en la Universidad de Stanford, en California. Larry Page estaba valorando cursar estudios de posgrado en la institución y Sergey Brin, que ya estudiaba allí, fue el encargado de enseñarle el campus. Según la historia oficial de Google, aquel primer encuentro estuvo marcado por las discrepancias, pero ambos terminaron asociándose al año siguiente.

Desde sus habitaciones en una residencia universitaria comenzaron a trabajar en un motor de búsqueda que analizaba los enlaces entre las páginas para determinar cuáles eran más relevantes. El proyecto recibió inicialmente el nombre de BackRub.

Poco después lo rebautizaron como Google, una referencia al término matemático «gúgol», que representa el número formado por un uno seguido de cien ceros. El nombre simbolizaba la enorme cantidad de información que sus creadores aspiraban a organizar y hacía visible una misión que todavía conserva la compañía: «Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil».

En agosto de 1998, Andy Bechtolsheim, cofundador de Sun Microsystems, extendió a Page y Brin un cheque de 100.000 dólares. La inversión permitió poner en marcha la empresa y abandonar las habitaciones universitarias para instalarse en un garaje de Menlo Park, propiedad de Susan Wojcicki, que posteriormente se convertiría en una de las primeras empleadas de Google y llegaría a dirigir YouTube.

Aquella primera oficina tenía ordenadores convencionales, una mesa de ping-pong y una alfombra azul. El servidor original utilizaba piezas de Lego y el primer ‘Doodle’, creado en 1998, incorporó al logotipo un muñeco que avisaba a los usuarios de que el equipo se había marchado al festival Burning Man.

PageRank: la idea que cambió la forma de buscar

Google no fue el primer buscador. Antes de su aparición ya existían servicios como Yahoo!, AltaVista, Lycos o Excite. Su gran diferencia fue la forma de ordenar los resultados.

Mientras otros motores dependían en gran medida de la aparición de determinadas palabras dentro de una página, Page y Brin utilizaron la estructura de enlaces de la propia web como una señal de relevancia. De manera simplificada, un enlace desde una página hacia otra funcionaba como un voto, aunque no todos los votos tenían el mismo valor: los enlaces procedentes de páginas consideradas importantes recibían mayor peso.

Ese sistema fue conocido como PageRank, denominación que también jugaba con el apellido de Larry Page. En 1998, ambos investigadores publicaron el trabajo académico The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine, en el que presentaron un prototipo capaz de rastrear e indexar la red de forma eficiente. Su base de datos contenía ya al menos 24 millones de páginas.

La combinación de unos resultados más relevantes, una página extremadamente sencilla y una gran velocidad hizo que Google ganara popularidad rápidamente. Frente a los portales repletos de noticias, enlaces, anuncios y servicios, su pantalla blanca, el logotipo y una única caja de búsqueda transmitían con claridad qué debía hacer el usuario.

Así transformó Google el mundo de internet

El principal cambio introducido por Google fue convertir una red cada vez más compleja en un espacio navegable. La información podía existir en cualquier servidor del mundo, pero necesitaba ser encontrada. El buscador pasó a actuar como la puerta de entrada a buena parte del conocimiento disponible en internet.

Esta capacidad también modificó la economía digital. Aparecer en las primeras posiciones se convirtió en un objetivo prioritario para empresas, administraciones, medios de comunicación y creadores de contenidos. De ahí nació y se profesionalizó el posicionamiento en buscadores, conocido como SEO.

Google también desarrolló un modelo publicitario basado en las palabras buscadas y en los intereses de los usuarios. AdWords —actualmente Google Ads— permitió que negocios de cualquier tamaño anunciaran sus productos ante personas que ya estaban buscando algo relacionado. La propia compañía sitúa en 2001 al primer negocio local que utilizó AdWords para anunciarse en la Búsqueda.

El sistema de pago por clic, la medición de resultados y la automatización de las campañas transformaron la publicidad. A la vez, programas como AdSense permitieron a millones de páginas financiar sus contenidos incorporando anuncios gestionados por Google.

El resultado fue un círculo de enorme alcance: los usuarios realizaban búsquedas, las empresas pagaban por aparecer junto a ellas, los medios y las páginas recibían tráfico y Google obtenía los ingresos necesarios para ampliar sus servicios.

De buscador a ecosistema digital

La expansión fue muy rápida y estuvo acompañada por productos que hoy forman parte de la vida cotidiana:

  • En 2001 apareció Google Imágenes. Su desarrollo estuvo relacionado con la enorme cantidad de búsquedas del vestido verde que Jennifer Lopez llevó a los premios Grammy de 2000: los usuarios querían ver una fotografía, pero el buscador solo devolvía enlaces de texto.
  • El 22 de septiembre de 2002 se lanzó Google News, concebido después del interés informativo provocado por los atentados del 11 de septiembre de 2001. El servicio agrupaba en tiempo real artículos sobre un mismo tema y facilitaba el acceso a distintas fuentes.
  • El 1 de abril de 2004 llegó Gmail. Ofrecía un gigabyte de almacenamiento gratuito —casi cien veces más de lo habitual entonces—, incorporaba la tecnología de búsqueda de Google y agrupaba los correos en conversaciones. Muchos usuarios creyeron inicialmente que se trataba de una broma del Día de los Inocentes anglosajón.
  • El 19 de agosto de 2004 Google comenzó a cotizar en el Nasdaq. La oferta pública de acciones se fijó en 85 dólares por título y utilizó un sistema de subasta poco habitual en Wall Street.
  • El 8 de febrero de 2005 se estrenó Google Maps para ordenadores. Aquel servicio destinado a llevar al usuario «del punto A al punto B» evolucionaría posteriormente con imágenes por satélite, navegación, información sobre tráfico, establecimientos y Street View.
  • En noviembre de 2006 Google completó la compra de YouTube. La operación había sido valorada en 1.650 millones de dólares en acciones, una cifra que entonces parecía extraordinaria para una plataforma fundada apenas un año antes.
  • En 2008 apareció el primer teléfono comercial con Android y también se lanzó Chrome, el navegador con el que Google apostó por una web más rápida, estable y segura. Chrome permitió además integrar todavía más la búsqueda y los servicios de la compañía en la navegación cotidiana.
  • En 2015 se creó Alphabet como empresa matriz. Google pasó a ser una filial dedicada a los principales productos de internet, mientras otros proyectos más experimentales quedaron bajo sociedades diferenciadas.
  • En 2017, investigadores de Google presentaron la arquitectura denominada Transformer. Su sistema de atención se convertiría en uno de los fundamentos tecnológicos de los grandes modelos de lenguaje que impulsan la actual revolución de la inteligencia artificial.
  • En diciembre de 2023 se presentó Gemini, la familia de modelos con la que Google comenzó a integrar de forma más profunda la inteligencia artificial generativa en la Búsqueda, Android, Gmail, Workspace, Cloud y sus demás servicios.

Alphabet: mucho más que una empresa de búsquedas

Google está dirigida actualmente por Sundar Pichai, consejero delegado tanto de Google como de Alphabet. El grupo reúne sus actividades en grandes áreas: los servicios de Google, la computación en la nube y las denominadas «otras apuestas», donde se han incluido iniciativas como la conducción autónoma de Waymo.

Bajo el paraguas de Google se encuentran la Búsqueda, YouTube, Android, Chrome, Maps, Gmail, Google Play, Google Fotos, los dispositivos Pixel, Google Workspace y numerosos servicios publicitarios. Esta combinación permite a la compañía estar presente en prácticamente todas las fases de la actividad digital: desde el sistema operativo de un teléfono hasta la aplicación utilizada para consultar el correo, ver un vídeo, encontrar una dirección o realizar una compra.

El ecosistema también aporta a Google una enorme cantidad de señales sobre el comportamiento y las necesidades de sus usuarios. Esa ventaja ha resultado fundamental para mejorar sus servicios, personalizar contenidos y desarrollar su negocio publicitario, pero también ha situado a la compañía en el centro del debate sobre la privacidad y el poder acumulado por las grandes plataformas.

Un gigante con casi 200.000 trabajadores

Las últimas cuentas disponibles reflejan la magnitud alcanzada por Alphabet. En el segundo trimestre de 2026, la compañía registró unos ingresos de 119.796 millones de dólares, un 24 % más que en el mismo periodo del año anterior. Al finalizar junio contaba con 198.933 empleados.

Google Services —el área que incluye la Búsqueda, YouTube, Android, Chrome, Maps, Google Play, suscripciones y dispositivos— generó 94.540 millones de dólares durante el trimestre.

La publicidad continuó siendo el principal motor económico: aportó 81.629 millones de dólares. De esa cifra, 63.271 millones procedieron de la Búsqueda y otros servicios relacionados, mientras que los anuncios de YouTube generaron 11.055 millones.

Google Cloud fue la división con mayor crecimiento. Sus ingresos alcanzaron los 24.768 millones de dólares, un 82 % más en comparación con el segundo trimestre de 2025, impulsados por la demanda empresarial de infraestructura, servicios en la nube y soluciones de inteligencia artificial.

La inteligencia artificial redefine el buscador

Durante años, la imagen de Google estuvo asociada a una lista de enlaces ordenados por relevancia. Esa experiencia está cambiando. La compañía incorpora actualmente resúmenes generados por inteligencia artificial, respuestas conversacionales, búsqueda mediante imágenes, consultas por voz y herramientas capaces de interpretar preguntas cada vez más complejas.

Gemini se ha convertido en la pieza central de esa estrategia. Alphabet informó en julio de 2026 de que la aplicación alcanzaba los 950 millones de usuarios activos mensuales. Sus modelos procesaban 22.000 millones de tokens por minuto mediante las interfaces utilizadas por empresas y desarrolladores. Además, cerca del 90 % de las compañías incluidas en la lista Fortune 100 utilizaban Gemini Enterprise.

El reto para Google consiste en incorporar estas respuestas sin destruir el modelo que ha sostenido durante años la web abierta. Si el usuario recibe toda la información directamente en el buscador, puede tener menos motivos para acceder a las páginas que han producido el contenido original.

Esta situación afecta especialmente a medios de comunicación, comercios, blogs y páginas especializadas que dependen del tráfico procedente de Google. La compañía debe demostrar que la inteligencia artificial puede mejorar la búsqueda y, al mismo tiempo, mantener un ecosistema que reconozca y envíe usuarios a las fuentes.

Dominio, competencia y presión regulatoria

La posición de Google también ha provocado una vigilancia creciente por parte de los organismos reguladores. En agosto de 2024, un tribunal federal estadounidense concluyó que la compañía había mantenido ilegalmente un monopolio en las búsquedas generales y la publicidad asociada.

Las medidas dictadas posteriormente prohibieron determinados contratos exclusivos relacionados con la distribución de Google Search, Chrome, Google Assistant y Gemini. También obligaron a la empresa a poner ciertos datos del índice y de interacción de los usuarios a disposición de competidores y a ofrecer servicios de sindicación de resultados y anuncios de búsqueda.

En otro procedimiento, un tribunal estadounidense resolvió en abril de 2025 que Google había monopolizado mercados vinculados a las tecnologías publicitarias utilizadas por las páginas para comprar y vender espacios en la web abierta.

La Unión Europea también ha actuado. El 23 de julio de 2026, la Comisión Europea impuso a Google dos multas que sumaron 890 millones de euros por incumplimientos de la Ley de Mercados Digitales. Una sanción de 460 millones respondió al trato preferente concedido en el buscador a servicios propios relacionados con compras, hoteles, transporte o resultados deportivos. La segunda, de 430 millones, se debió a las restricciones impuestas a los desarrolladores para dirigir a los usuarios de Google Play hacia canales alternativos de compra.

Estas resoluciones muestran la paradoja que acompaña al aniversario: Google es una de las empresas más innovadoras y utilizadas del mundo, pero su éxito ha alcanzado una escala que obliga a examinar cómo condiciona la competencia, la publicidad, el acceso a la información y la supervivencia de otros actores digitales.

Una transformación que también se percibe en Cantabria

El impacto de Google puede observarse diariamente en Cantabria. Los ciudadanos utilizan el buscador para consultar noticias, realizar trámites, localizar servicios o preparar sus desplazamientos. Google Maps se ha convertido en un escaparate para comercios, restaurantes, alojamientos y empresas turísticas, mientras que YouTube permite a instituciones, negocios y creadores difundir sus contenidos más allá de la comunidad autónoma.

Para los medios de comunicación locales, Google es simultáneamente una herramienta de distribución y una fuente de dependencia. La posición que ocupa una noticia en el buscador o en Google Discover puede determinar buena parte de su alcance. Cada modificación de los algoritmos o de la presentación de los resultados tiene consecuencias directas sobre la visibilidad y el tráfico de las publicaciones.

Los negocios cántabros también han incorporado las reseñas, las fichas de empresa, la publicidad en buscadores y la geolocalización a su actividad cotidiana. Estar correctamente identificado en Google puede ser tan importante como disponer de un escaparate físico o de un número de teléfono visible.

De ordenar enlaces a intentar comprender el mundo

En 1998, el gran desafío era encontrar una página entre millones. Veintiocho años después, Google pretende que sus sistemas comprendan textos, imágenes, sonidos, vídeos y conversaciones, y que sean capaces no solo de localizar información, sino de interpretarla y utilizarla para completar tareas.

La compañía conserva su misión original, pero la forma de cumplirla se ha vuelto mucho más compleja. Ya no basta con ofrecer la respuesta más relevante: debe distinguir información fiable, proteger la privacidad, evitar abusos de posición dominante, respetar los derechos de los creadores y competir en una carrera de inteligencia artificial que exige inversiones gigantescas.

Google llega así a su 28.º aniversario con una presencia difícil de imaginar cuando Page y Brin trabajaban entre ordenadores y piezas de Lego. Su buscador ayudó a dar forma a internet tal y como se conoce hoy. La gran incógnita es si también conseguirá definir la siguiente etapa o si la inteligencia artificial abrirá, por primera vez en décadas, una puerta real a un nuevo reparto del poder digital.

El Cantabro

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