Martínez Abad destaca el trabajo fotográfico de Francisco Santamatilde como «instrumento definitivo» para salvar las pinturas de la cueva de Altamira

Santander- 05.08.2026
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, acompañado por la directora general de Cultura y Patrimonio Histórico, Eva Guillermina Fernández, ha inaugurado hoy en la sala ‘Piti Cantalapiedra’ de la Biblioteca Central de Cantabria, la exposición ‘Francisco Santamatilde, un fotógrafo único’ que ha sido comisariada por Raul Reyes con el asesoramiento de su hija, Ana Santamatilde.
En su intervención, ha calificado a Francisco Santamatilde de «fotógrafo autodidacta por excelencia», y ha destacado que «fue el hombre que convirtió su cámara fotográfica en el instrumento definitivo para salvar la Capilla Sixtina del arte paleolítico: las pinturas de la cueva de Altamira».
En una época en la que la fotografía aún luchaba por consolidar su lenguaje en el ámbito editorial de alta calidad, Santamatilde apostó por el rigor absoluto del formato medio, dominando como pocos, la iluminación en condiciones extremas y el abanico cromático. Así, en 1966, la Fundación Juan March le otorgó la primera de sus prestigiosas becas por su rigurosa labor documental sobre las pinturas de la cueva de Altamira.
Para el consejero, hasta el trabajo de este fotógrafo en el techo de policromos de esta cueva, apenas se conocían las figuras dibujadas en el techo que, hasta entonces solo se habían reproducido a través de grabados o fotografías en blanco y negro de un tono sombrío
«Fue Santamatilde quien, mediante un manejo extraordinario de la luz artificial no agresiva y una fidelidad de color pionera, ha llevado a las imprentas y a nuestros hogares, la vibración real de los ocre, los rojos y los negros de los bisontes. Imágenes recogidas en libros, como su célebre monografía ‘Altamira’, cambiaron para siempre la percepción estética del arte prehistórico en el mundo» ha explicado en consejero.
Ha destacado que las imágenes que capturó en los años sesenta «no fueron solo obras de arte, se convirtieron en un testimonio científico e histórico de incalculable valor».
El titular de Cultura ha recordado que, al comparar con una década de diferencia sus propias fotografías con la realidad que presenciaba en la cueva, detectó el desgarrador desvanecimiento de la materia pictórica, producto de la humedad, la afluencia de visitantes y el dióxido de carbono.
«Mostró al mundo la evidencia irrebatible de la pérdida de color, de ese color que él conocía tan bien, y aquel gesto heroico, ha continuado diciendo, no solo salvó la Sala de los Polícromos de su desaparición irreversible, sino que sentó las bases de la moderna conservación preventiva del patrimonio en España».
«Santamatilde nos ha legado una lección trascendental: que el arte debe ir de la mano de la responsabilidad, y que la técnica fotográfica, cuando se pone al servicio de la verdad y del patrimonio, tiene el poder de salvar la memoria de la humanidad» ha concluido Martínez Abad.
La exposición
La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 3 de septiembre y que conmemora el centenario del nacimiento de dicho fotógrafo, está estructurada en cinco apartados.
El primero de ellos se titula ‘Diario íntimo’, una selección de sus fotografías más íntimas, hasta ahora nunca expuestas, que se acompañan con documentación personal sobre la vida del fotógrafo y su familia, así como algunas de sus muchas fotografías premiadas. En ‘Los retratos de Santamatilde’ donde se muestra una selección de imágenes de distintos personajes.
En el apartado ‘Santillana del Mar, lugar digno para el asombro’ se muestra el trabajo publicado en el libro del mismo título, que fue editado en el año 1964, un proyecto de gran formato autoeditado y lujosamente presentado, gracias al mecenazgo de Juan Manuel de Ordeñana, que reúne bellas imágenes de Santillana del Mar y de la cueva de Altamira
En el apartado ‘El fotógrafo que salvó Altamira’, se recoge su rigurosa labor documental sobre las pinturas de la cueva de Altamira, que se vio recompensada en 1966, con una de las prestigiosas becas que en su día otorgaba la Fundación Juan March, la primera concedida a un fotógrafo, que le permitió editar en 1968 su libro ‘Altamira’, e investigar aún más profundamente, el estado de las pinturas rupestres y detectar pérdidas visibles de color en las mismas.
Por último, en ‘Un canto a los valores de Cantabria’ se muestra su libro ‘Santander’, donde Santamatilde nos ofreció su visión artística sobre el entorno natural y la actividad humana, cultural, histórica y económica de ‘La Montaña’.
Fuente: www.cantabria.es