Pascual pide a los juristas que introduzcan el matiz moral en el debate sobre derecho y salud para garantizar la confianza ciudadana y la supervivencia del sistema sanitario

De izquierda a derecha de la imagen, Javier García Ruiz, César Pascual, José María Barreiro y José Arsuaga (Foto: Lara Revilla)
Santander – 27.05.2026
El consejero de Salud, César Pascual, ha pedido hoy a los juristas que introduzcan el debate moral y político, en el mejor sentido de la palabra, en sus propuestas sobre derecho, salud y tecnologías emergentes. Ese es, a juicio del consejero, el camino para garantizar la confianza ciudadana, «que no se decreta, sino que se construye garantizando privacidad, explicando y poniendo la tecnología al servicio de las personas, y no al revés». Y sin eso, sin confianza ciudadana, «ningún sistema sanitario sobrevive».
Por eso, la pregunta que ha lanzado a los participantes en el 34 Congreso de Derecho y Salud, que recala en Santander hasta el próximo viernes para abordar el binomio ‘Salud y Tecnologías emergentes’, es quién va a poner límites, garantías, derechos y sentido a las tecnologías, «que tienen una característica peligrosa, ya que avanzan, aunque las instituciones duden». Por eso, ha animado a los presentes a «no llegar tarde», porque «cuando el derecho llega tarde a la tecnología, no regula el cambio, lo persigue, normalmente perdiendo».
Ese es precisamente el «enorme» valor de encuentros como el de hoy, que «trata de responder a preguntas profundamente humanas, que hace apenas cinco años parecían ciencia ficción», como quién responde cuando la inteligencia artificial se equivoca, quién protege al ciudadano cuando su dato sanitario vale más económicamente que muchos activos financieros, o dónde termina el consentimiento informado, cuando ni siquiera somos capaces de explicar completamente cómo aprende el algoritmo.
Evitar un sistema brillante en datos y mediocre en comprensión
Para Pascual, hay que ser ambiciosos y liderar un proceso que no permita que el sistema sanitario sea «tecnológicamente brillante y humanamente injusto, brillante en datos y mediocre en compresión».
Ese es, en su opinión, el riesgo de la tecnología, que «no siempre democratiza, a veces concentra poder, genera nuevas desigualdades o hace invisible lo importante». De ahí que el titular de Salud cántabro ha abogado por «ser ambiciosos y liderar» este proceso. «En Cantabria lo tenemos claro».
Eso sí, ha subrayado, teniendo muy en cuenta una «línea roja», ya que los datos sanitarios de las personas «no son petróleo», son dignidad y, por eso, defendemos una «salud digital útil, segura, ética y profundamente humana», no una digitalización estética, una transformación con declaraciones bonitas y como escaparate, sino, al contrario, tecnología que cure mejor, que acompañe mejor, que reduzca sufrimiento, que permita decidir mejor.
Poder algorítmico
Durante su intervención, el consejero también ha querido poner de manifiesto que, durante décadas, el derecho ha protegido a las personas frente a los abusos del poder político o económico, pero, ahora, ha aparecido el «poder algorítmico», un nuevo actor en la ecuación «invisible, silencioso, difícil de entender y probablemente mucho más influyente de lo que imaginamos».
En este contexto, «necesitamos juristas capaces de entender tecnología y de entender tecnologías aplicadas a la sanidad, pero también tecnólogos capaces de entender derecho, médicos que comprendan la gobernanza del dato y la gobernanza jurídica, y gestores capaces de entender que no todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable».
Porque, en palabras de Pascual, estamos viviendo una época que decidirá qué tipo de sistema sanitario queremos dejar a las generaciones futuras, que está claro que tiene que ser «tecnológicamente avanzado, sin dejar de ser profundamente humano».
«Si algún día logramos hospitales más inteligentes, algoritmos más precisos y sistemas más predictivos, pero el ciudadano siente que ha perdido humanidad, confianza o dignidad, habremos fracasado profundamente».
Junto al consejero han participado en la inauguración el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), José Arsuaga; el presidente de Juristas de la Salud y director general de Simplificación Administrativa y Patrimonio de la Xunta de Galicia, José María Barreiro; y el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Santander, Javier García Ruiz.
Fuente: www.cantabria.es