Pascual presenta el Plan de Prevención del Suicidio 2026-2029 para reforzar la detección precoz y la implicación de toda la sociedad

César Pascual durante su intervención en el salón de actos del Hospital Sierrallana. (Foto: Miguel López)
Santander- 23.06.2026
El consejero de Salud, César Pascual, ha presentado hoy en el Hospital Sierrallana el Plan de Prevención del Suicidio en Cantabria 2026-2029, la hoja de ruta que marcará las actuaciones del sistema sanitario y de las distintas administraciones implicadas para prevenir la conducta suicida, mejorar la detección precoz y reforzar la atención a las personas en situación de riesgo y a sus familias.
Durante su intervención, Pascual ha explicado que el documento es el resultado de un largo proceso de trabajo conjunto entre profesionales del Servicio Cántabro de Salud, la Consejería de Salud y asociaciones vinculadas a este ámbito. «Es fruto de mucho tiempo de trabajo y de mucho tiempo de reflexión», ha señalado el consejero, al tiempo que ha defendido la necesidad de abordar el suicidio desde el rigor y la responsabilidad.
El consejero ha advertido de que el suicidio «ha vivido atrapado entre dos errores». «El primero fue el silencio y el segundo, la simplificación», ha afirmado. En este sentido, ha recordado que durante años apenas se hablaba de este problema por temor a consecuencias, mientras que posteriormente surgió la creencia de que bastaba con visibilizarlo para resolverlo. «Y ninguna de las dos cosas es cierta, porque el suicidio no desaparece cuando se oculta, pero tampoco se previene únicamente cuando se visibiliza. Se previene cuando una sociedad aprende a mirar el sufrimiento antes de que este sea insoportable».
Pascual ha insistido en que la conducta suicida afecta a todas las edades y constituye un desafío que trasciende el ámbito sanitario. «Este no es un problema sanitario. Esto es un problema de toda la sociedad», ha afirmado, apelando a la implicación de familias, docentes, entrenadores deportivos, profesionales sanitarios y del conjunto de la ciudadanía para detectar cambios de comportamiento y señales de alerta que permitan actuar de forma temprana.
Uno de los mensajes centrales de su intervención ha sido la necesidad de comprender el sufrimiento que hay detrás de estas conductas. «La gente no se suicida porque quiera morir, la gente se suicida porque quiere dejar de sufrir», ha afirmado. En su opinión, «tenemos que sustituir el juicio por la comprensión, la distancia por la cercanía y la indiferencia por el compromiso», ha añadido, defendiendo una mirada más humana y empática hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
«Estamos acostumbrados a combatir enfermedades, a detectar tumores, a reparar heridas o a desarrollar medicamentos, pero, el suicidio nos enfrente a una realidad bastante más incómoda: no siempre el cuerpo enferma primero, a veces lo que enferma es la esperanza». Por ello, ha defendido que ningún sistema sanitario puede afrontar este problema por sí solo.
El consejero ha reconocido que no existe ningún país capaz de eliminar completamente el riesgo de suicidio y que prometerlo sería irresponsable. Sin embargo, ha defendido que sí es posible reducir significativamente los casos mediante una mejor coordinación y una respuesta más eficaz. «La grandeza no se mide por prometer imposibles, sino por hacer todo lo posible», ha señalado.
En este sentido, ha explicado que el nuevo plan busca «hacer más, llegar antes y coordinar mejor», reforzando la detección precoz, la respuesta asistencial, el acompañamiento a las personas en riesgo y el apoyo a los supervivientes de suicidio y las familias afectadas.
Finalmente, el consejero ha señalado que el plan que se presenta «no es únicamente un documento, sino una forma diferente de mirar, una forma diferente de escuchar y una forma diferente de actuar», ha dicho. A su juicio, la prevención del suicidio «es una cuestión de vínculos y los vínculos no se construyen con presupuestos, si no con relaciones humanas», ha concluido.
Sobre el Plan
El documento parte de la evidencia de que la conducta suicida es un fenómeno complejo y multifactorial que requiere una respuesta transversal. Según recoge el plan, Cantabria registró en 2022 una tasa ajustada de mortalidad por suicidio de 10,05 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, mientras que en 2023 descendió hasta 7,80. Asimismo, durante el pasado año el teléfono 024 de prevención a la conducta suicida atendió más de 742 llamadas procedentes de la comunidad autónoma.
Para dar respuesta a esta realidad, el Plan de Prevención del Suicidio en Cantabria 2026-2029 se estructura en siete grandes ejes estratégicos, 21 líneas de actuación y 82 acciones concretas que abarcan desde la sensibilización social y la alfabetización en salud mental, hasta la atención integral, el seguimiento clínico, la reducción del estigma, la mejora de los sistemas de información y la investigación aplicada.
Entre sus principales objetivos figuran la reducción de la tasa de suicidio en Cantabria, el fortalecimiento de la detección precoz y la continuidad asistencial, así como el desarrollo de estructuras de gobernanza sólidas que garanticen la coordinación interinstitucional y la evaluación continua.
El plan también apuesta por reforzar la formación y capacitación de los profesionales, la intervención multidisciplinar y coordinada entre los diferentes ámbitos implicados, y la postvención, garantizando una atención integral, accesible y humanizada a las personas supervivientes de suicidio, su entorno y profesionales implicados.
Con la puesta en marcha de este plan, el Gobierno de Cantabria refleja su compromiso con la salud mental y con el desarrollo de políticas públicas orientadas a prevenir el sufrimiento evitable y proteger a las personas más vulnerables. Entre ellas destacan el refuerzo de los equipos de salud mental, la incorporación de psicólogos clínicos en Atención Primaria, la mejora de infraestructuras, la ampliación de recursos para la infancia y la adolescencia, y el sostenimiento de una red asistencial más cercana, más humana y continua.
La presentación ha contado con la participación de profesionales sanitarios, responsables de salud mental y representantes de distintas entidades implicadas en la prevención de la conducta suicida.
Fuente: www.cantabria.es