Santander será esta semana el epicentro de la acción climática en España con más de 160 empresas y 35 expertos nacionales e internacionales

El consejero, junto al resto de autoridades, en la presentación del Congreso (Foto: Nacho Romero)
Santander- 30.06.2026
El Congreso Internacional de Acción Climática (CIACC), organizada por la Fundación Empresa y Clima, Funiber y Uneatlántico y patrocinada por el Gobierno de Cantabria, a través de las consejerías de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, y de Fomento, Vivienda, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, y el Ayuntamiento de Santander, celebrará entre mañana y pasado en la sede de Uneatlántico de Santander su quinta edición, con la participación de más de 160 empresas y 35 expertos nacional e internacionales en materia de cambio climático.
Así, se desarrollarán seis sesiones con ponencias y mesas redondas, complementadas con espacios de networking diseñados para el intercambio de ideas entre los asistentes, de tal manera se abordarán temas de especial interés como los riesgos financieros y físicos del cambio climático en las empresas; el estado actual de los cambios regulatorios; los impactos positivos de la Inteligencia Artificial (IA) en la sostenibilidad; la descarbonización y seguridad energética; la disponibilidad y circularidad de los materiales estratégicos, y los mercados de carbono como proyectos fiables.
Entre los ponentes que participarán, destacan el director ejecutivo en Climate Finance Partners, Marc Lewis; el profesor de la Universidad Central Europea, Aleh Cherp; el asesor de startups y gestor de riesgos de ESG, Hannes Matt; el director de desarrollo de EFRAG, Pedro Faria; la investigadora del Centro para la Implementación del Artículo 6 del Acuerdo de Paris, Kayleigh Crabb; el profesor del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del Politécnico de Milan, Mario Grosso; el experto en cambio climático, Josep Garriga; el profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Sergio Rojas, y la responsable del área legal de la Fundación Empresa y Clima, Nuria del Pozo.
Así lo han explicado hoy el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, Eduardo Arasti; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; la directora de la Fundación Empresa y Clima, Elvira Carles; el director general de Medio Ambiente y Cambio Climático del Gobierno de Cantabria, Alberto Quijano; el vicerrector de Investigación y Transferencia del Conocimiento de Uneatlántico, Juan Luis Martín, y el director del área de sostenibilidad de Eurocat, una de las empresas patrocinadoras del Congreso, durante la presentación del evento.
Clima y competitividad empresarial
Durante su intervención, el consejero ha destacado la importancia de celebrar un congreso de estas características, ya que la acción climática afecta a la competitividad de las empresas, su presente y su futuro con asuntos de especial relevancia como la descarbonización, que en el caso de Europa, a pesar de ser solo responsables del 6 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, «cargamos a nuestra industria con unos costes para luchar contra el cambio climático que no exigimos a los verdaderos responsables a los que Europa compra sus productos».
En este sentido, ha lamentado que «estamos debilitando la competitividad de nuestra industria y poniendo en riesgo su futuro» con una política medioambiental comunitaria que, en su opinión, «está invitando a las empresas europeas a deslocalizarse y, muchas, desgraciadamente, ya lo han hecho porque fuera de Europa se fabrica más barato, más fácil y ganan competitividad».
Para Arasti, «el problema del calentamiento global no es solo de Europa ni de España, es un problema global y son los que más contaminan, los que más esfuerzos deberían hacer y no lo hacen», en clara alusión a China, «que emite el 30 por ciento de los gases de efecto invernadero, es decir, cinco veces más que la Unión Europea»; Estados Unidos, con el 14 por ciento, «más del doble»; India, con el 8 por ciento, «más que en la Unión Europea», y Rusia, con el 5 por ciento.
En el caso del transporte, el consejero ha recordado que se trata de un sector «clave» y el que «más emisiones genera», con el 32 por ciento de España, de las cuales el 87 por ciento son generados por el transporte por carretera.
Por todo, ha defendido «una transición posible que no ponga en riesgo a la industria» porque en Cantabria, ha recordado, «es un sector muy relevante» en el sector del transporte, que supone 7.900 empleos directos y un peso cercano al 30 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) industrial de la región.
«Nosotros defendemos el principio de neutralidad tecnológica, es decir, no hay una única tecnología limpia y defendemos también que la electrificación debe ser gradual y realista, adaptada a la capacidad de las familias y a las infraestructuras disponibles», ha subrayado Arasti, quien ha considerado que los objetivos climáticos «deben estar alineados con esta realidad, sin deteriorar la competitividad de la industria europea española y cántabra».
Ha recordado que la industria cántabra tiene que abordar unas inversiones para llevar a cabo una transición energética que sus competidores de otros países extracomunitarios «no tienen que hacer» y ha puesto como «claro ejemplo» a la planta de biomasa de Solvay, que implica una inversión para la empresa de 250 millones de euros, por lo que ha considerado que «debe haber unas compensaciones suficientes para que nuestra industria pueda competir en los mercados internacionales como han hecho los gobiernos de Francia, Alemania o Italia».
En este sentido, ha reclamado al Gobierno de España que «copie los mismos mecanismos de compensación que han funcionado en esos países porque, además, son competidores directos de nuestra industria».
Del mismo modo, se ha mostrado partidario de compensar a la industria por el coste de emisiones de dióxido de carbono que no tienen los competidores extracomunitarios, de igual modo que hace Francia, «que compensa a sus empresas electroinensivas el doble y Alemania, el triple que España por estos costes», por lo que ha insistido al Gobierno de España que «copie lo que ya funciona en países como Francia o Alemania, es decir, que compense hasta el límite permitido por la Unión Europea, que es el 25 por ciento de la recaudación de derechos de división».
A todo ello se suma la reclamación del consejero de pedir a Europa que corrija la competencia injusta que supone competir con empresas que «no saben lo que es un derecho de emisión».
Precio de la energía
También se ha referido al precio final de la energía eléctrica que, según la Asociación Española de Grandes Consumidores en España, es el triple que en Francia y un 30 por ciento mayor que en Alemania, de manera habitual.
Un diferencial que, ha recordado, es debido a los peajes impuestos y otros cargos superiores a los que se pagan en Francia y Alemania y «evidentemente» el amplio parque nuclear francés, y que, ha continuado, se agrava «aún más» en un contexto global, ya que «nuestros competidores extracomunitarios tienen precios eléctricos sensiblemente más bajos».
En concreto, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, el precio eléctrico final que paga la industria electrointensiva en la Unión Europea es el doble que en Estados Unidos y un 50 por ciento más caro que en China, «un problema que se agudizará si se lleva a cabo el cierre de las centrales nucleares que pretende llevar a cabo el Gobierno de España».
En este sentido, el Gobierno de Cantabria ha planteado como solución para tener un precio competitivo de la energía eléctrica la extensión de la vida útil de las centrales nucleares, con la única limitación del visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear; reducir la carga impositiva de las centrales nucleares a los niveles europeos, ya que «en España sufrimos una enorme carga impositiva tres o cuatro veces mayor en otros países vecinos», y la minoración o eliminación de los peajes, cargos e impuestos, «que generan una brecha competitiva con relación a nuestros competidores europeos como los servicios de ajuste que no se paga ni en Francia, ni en Alemania y que se han disparado tras el apagón».
«Una energía cara reduce márgenes empresariales, frena inversiones, encarece productos y acaba erosionando el crecimiento económico y el empleo», ha afirmado Arasti.
Santander, capital de la acción climática
Por su parte, la alcaldesa de Santander ha mostrado su satisfacción por que Santander se convierta estos días en un referente mundial en materia de acción climática y ha abogado por implicar tanto a empresas como administraciones públicas y ciudadanía en el reto de adaptarse a los cambios que trae consigo la acción climática, una temática que afecta a todos los aspectos sociales, desde la movilidad, la eficiencia energética, la renaturalización urbana o la biodiversidad en estrategias turísticas empresariales.
La directora de la Fundación Empresa y Clima ha destacado la consolidación de este Congreso como «la punta de lanza» a la hora de identificar los temas que marcarán la agenda empresarial en los próximos años y ha confiado en que los asuntos que se tratarán servirán para anticipar escenarios y que las empresas puedan prepararse con tiempo y minimizar el impacto del cambio climático.
Finalmente, el director general de Medio Ambiente y Cambio Climático del Gobierno de Cantabria ha reafirmado la apuesta decidida del Ejecutivo autonómico por la lucha contra el cambio climático y prueba de ello, ha dicho, es que «muy pronto» se aprobará la nueva Estrategia de Cambio Climático de Cantabria, «una hoja de ruta a seguir durante los próximos, pero sin dañar la competitividad del tejido industrial de la región». «Estamos comprometidos con la industria, la sostenibilidad, la eficiencia, la salud y el medio ambiente», ha remarcado Quijano.
La quinta edición del Congreso cuenta con el patrocinio de las siguientes empresas: Eurecat, Factorenergía, Fluidra, Molins, Puig, y Russell Bedford.
Fuente: www.cantabria.es