Un contraste de hierro detecta y frena fibrosis cardiaca

 Un contraste de hierro detecta y frena fibrosis cardiaca

Investigadoras del IBBTEC prueban en tejidos cardiacos humanos creados en laboratorio un compuesto que permite visualizar la fibrosis por resonancia y reduce la acumulación de colágeno

Santander, 29 de octubre de 2026.– Investigadoras del grupo FIBROHEART del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC, UC-CSIC) han participado en el desarrollo y validación de un nuevo contraste basado en hierro capaz de detectar la fibrosis cardiaca mediante resonancia magnética y reducir su progresión en tejidos humanos creados en laboratorio.

El estudio, liderado por el grupo de Aitziber L. Cortajarena en CIC biomaGUNE y con la parte biomédica dirigida por Ana V. Villar, responsable de FIBROHEART y profesora de la Universidad de Cantabria, ha sido publicado en la revista Advanced Functional Materials.

Los resultados abren una línea de investigación hacia una posible alternativa a los contrastes de gadolinio utilizados habitualmente en resonancia magnética, aunque el compuesto se encuentra todavía en una fase experimental y no ha sido probado en pacientes.

La fibrosis cardiaca se produce cuando los fibroblastos generan un exceso de colágeno como respuesta a daños o sobrecargas mantenidas, como las que pueden aparecer después de un infarto o como consecuencia de la hipertensión. Si este proceso continúa, el tejido puede volverse más rígido y dificultar el funcionamiento del corazón.

Para estudiar este fenómeno, el grupo FIBROHEART ha desarrollado mediante ingeniería de tejidos tridimensional pequeños tejidos conectivos cardiacos a partir de fibroblastos procedentes de pacientes.

Estos modelos reproducen algunas características de las zonas afectadas por fibrosis, como la acumulación de colágeno y el aumento de la rigidez, y permiten analizar la enfermedad en condiciones más próximas al tejido humano que un cultivo celular convencional.

Según los resultados del estudio, el nuevo contraste se acumula preferentemente en el tejido fibrótico y genera una señal de resonancia que aumenta a medida que lo hace la gravedad de la fibrosis.

Los investigadores observaron además una reducción en la producción y el depósito de colágeno y una menor rigidez de los tejidos tratados.

“El contraste se acumula preferentemente en el tejido con fibrosis; su señal en la resonancia aumenta con la gravedad de la fibrosis y, además, reduce su avance”, explica Villar.

El compuesto ha sido diseñado por el equipo de Aitziber L. Cortajarena a partir de una proteína capaz de encapsular pequeños grupos de átomos de hierro, de aproximadamente 1,4 nanómetros.

A ese tamaño y aislado dentro de la proteína, el hierro genera una señal brillante en resonancia magnética, un comportamiento similar al de los contrastes basados en gadolinio y diferente al de otros agentes de hierro, que habitualmente oscurecen las imágenes.

La molécula incorpora además el compuesto C390, que se dirige a la proteína Hsp90, presente en niveles elevados en fibroblastos activados. Este mecanismo permitiría explicar tanto su mayor acumulación en zonas con fibrosis activa como parte de su efecto sobre la producción de colágeno.

Esta doble capacidad, diagnóstica y potencialmente terapéutica, sitúa al compuesto dentro de los denominados agentes teranósticos, diseñados para combinar ambas funciones en una misma molécula.

El interés por los contrastes basados en hierro responde también a las limitaciones que pueden presentar los agentes de gadolinio en determinados pacientes, especialmente aquellos con insuficiencia renal, y a la búsqueda de alternativas para personas que necesitan someterse a resonancias repetidas.

El trabajo cuenta también con la participación de Helena Soto y Diana H. Panchuelo, del IBBTEC; Lydia Martínez-Parra, Andrea García-Esnaola, Gabriela Guedes, Irantzu Llarena y Aitziber L. Cortajarena, de CIC biomaGUNE, y Lourdes Marcano, vinculada a CIC biomaGUNE y la Universidad de Oviedo.

La investigación ha recibido financiación de la Agencia Estatal de Investigación, el Consejo Europeo de Investigación e IDIVAL.

El equipo subraya que el desarrollo se encuentra todavía en una etapa preclínica. Hasta ahora, el compuesto se ha probado en células y tejidos humanos fabricados en laboratorio, por lo que serán necesarios nuevos estudios antes de determinar si puede utilizarse de forma segura y eficaz en pacientes.

El Cantabro

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