CarriedoLee, hablamos con Mary Garandal, creadora de esta iniciativa

Hablamos con Mary Garandal, creadora de esta iniciativa nacida en el Valle de Carriedo, para conocer cómo surgió el proyecto, qué acogida está teniendo y cuáles son sus sueños de futuro.
29 julio 2026
En una época marcada por las prisas y el consumo inmediato, CarriedoLee propone una forma diferente de acercarse a la cultura: dejar que los libros viajen libremente de mano en mano para que cada lector se convierta en parte de una historia compartida.
¿Cómo nació la idea de crear CarriedoLee?
Siempre he creído que un buen libro no termina cuando lo acabas de leer. Su verdadera historia comienza cuando otra persona lo abre por primera vez.
Cada vez que un libro me emocionaba, sentía la necesidad de compartirlo. Se lo prestaba a familiares, amigos o compañeros porque quería que ellos sintieran lo mismo que yo había sentido al leerlo. Con el tiempo comprendí que los libros también tienen alas y que, cuando pasan de unas manos a otras, no solo viajan las historias: también viajan las emociones, las conversaciones y los recuerdos que despiertan.
Un día me pregunté: ¿y si esos libros pudieran seguir viajando sin volver nunca a una estantería? ¿Y si cualquier persona pudiera encontrarlos por sorpresa y convertirse en el siguiente capítulo de su historia?
Así nació Carriedo Lee.
El proyecto acaba de comenzar y el objetivo es liberar cien libros por todo el Valle de Carriedo. Pero, más allá del número, mi ilusión es demostrar que la cultura también puede construirse desde la confianza y la generosidad. Que un libro puede pasar por muchas manos sin perder su valor; al contrario, enriqueciéndose con cada lector que decide volver a dejarlo libre.
Hubo algún momento o experiencia personal que le hiciera pensar: «este proyecto tiene que hacerse realidad»?
La idea llevaba muchos años rondándome por la cabeza, pero siempre se quedaba ahí, como tantas otras. Todo cambió cuando me mudé a la casa de mis abuelos, en el Valle de Carriedo. Al colocar mis cosas me di cuenta de la cantidad de libros que había acumulado durante años y pensé que había llegado el momento de hacer realidad aquella locura que nunca me había atrevido a poner en marcha. A veces solo hace falta estar en el lugar adecuado para dar el primer paso.
¿Por qué eligió el Valle de Carriedo como punto de partida de esta iniciativa?
Porque este valle también forma parte de mi historia. Mi padre y mis abuelos eran de aquí y, aunque durante 46 años pasé un poco de puntillas por esta tierra, hoy siento que la estoy conociendo de verdad. Carriedo Lee nace también de ese reencuentro. Mientras dejo libros por sus pueblos y sus rincones, yo misma voy descubriendo la historia, el patrimonio y la belleza del Valle de Carriedo. Me hace ilusión pensar que otras personas puedan hacer el mismo viaje: venir a buscar un libro y, casi sin darse cuenta, descubrir también esta tierra.
¿Qué le gustaría que sintiera una persona al encontrarse por sorpresa uno de los libros de CarriedoLee?
Me gustaría que, durante unos segundos, sintiera la misma ilusión que cuando de pequeño encontraba un tesoro. Que sonriera y pensara: «Hoy he tenido suerte». Vivimos tan deprisa que cada vez hay menos espacio para las sorpresas, y encontrar un libro por casualidad puede ser una de esas pequeñas cosas que te alegran el día.
Después, me gustaría que lo abriera sin prisa, que disfrutara de la historia y que, cuando llegara el momento, sintiera las mismas ganas que sentí yo: las ganas de compartirla para que otra persona pueda vivir esa misma emoción.
El lema del proyecto es que las historias nunca dejen de viajar. ¿Qué significado tiene para usted esa frase?
Creo que resume perfectamente lo que es Carriedo Lee. Un libro nunca viaja solo; con él viajan las emociones, las ideas y hasta los momentos de la vida de quien lo lee. Siempre he hecho mía una frase que escuché hace tiempo y que dice que leer tiene dos grandes funciones: te ayuda a pensar o te ayuda a dejar de pensar y dependiendo del momento de vida en el que te encuentres, cualquiera de las dos puede salvarte. Por eso deseo que las historias nunca dejen de viajar, porque nunca sabemos quién puede necesitar encontrarse con una de ellas.
¿Cómo seleccionan los libros que se ponen en circulación?
No sigo una fórmula concreta. Elijo libros que a mí me han gustado o que creo que pueden emocionar, hacer pensar o simplemente regalar un buen rato a quien los encuentre. Intento que haya variedad de géneros y autores para que cualquier persona pueda sentirse identificado con alguno de ellos. Todos los libros que forman parte de Carriedo Lee son libros que recomendaría sin dudar.
Quería que las raíces del proyecto también estuvieran representadas en sus primeros vuelos y, por eso, mi amigo y escritor Víctor Tardío Crespo decidió donar algunos de sus propios libros a Carriedo Lee (mis ejemplares están dedicados), para que también ellos tuvieran alas y pudieran seguir encontrando nuevos lectores. Es un gesto que refleja muy bien el espíritu del proyecto: compartir las historias para que nunca dejen de viajar.
¿Qué debe hacer exactamente la persona que encuentra uno de esos libros?
Lo primero, disfrutar de la sorpresa. Me encanta pensar que alguien pueda encontrarse un libro cuando menos lo espera y sentir que ese día ha recibido un pequeño regalo. Después, solo le pido que lo lea, que lo cuide mientras esté con él y que, cuando llegue el momento, vuelva a dejarlo en libertad para que otra persona pueda vivir la misma experiencia.
Si además quiere compartir una fotografía o contar dónde lo encontró a través de las redes sociales, será maravilloso porque podremos seguir el viaje del libro. Pero no es una obligación. Lo importante es que la historia continúe y que nunca deje de viajar.
¿Qué acogida está teniendo la iniciativa entre vecinos y visitantes?
Es muy pronto para saberlo. Carriedo Lee acaba de empezar y todavía no sé quién ha encontrado los primeros libros ni cuál será su recorrido. Lo único que sé es que ya no están donde los dejé, y eso significa que el viaje ha comenzado.
Estoy recibiendo mucho cariño por parte de la gente que conoce el proyecto y eso me anima a seguir adelante, pero creo que la verdadera acogida no se medirá por el número de «me gusta» en las redes sociales, sino por la cantidad de libros que sigan viajando de unas manos a otras. Si dentro de unos años alguien encuentra uno de esos primeros diez libros, sabré que todo esto habrá merecido la pena.
¿Ha recibido ya alguna anécdota o historia especial relacionada con alguno de los libros que ya están viajando?
Cada vez que libero un libro de un autor, me gusta escribirle para contarle que su historia ha emprendido un nuevo viaje. No lo hago esperando una respuesta, sino porque me parece bonito que sepan que uno de sus libros va a seguir encontrando lectores.
Hasta ahora he escrito a Juan Gómez-Jurado y a Joan Barbero, y los dos me respondieron con muchísimo cariño. Juan me escribió: «Qué proyecto más chulo», y Joan también me transmitió la ilusión que le hacía saber que uno de sus libros había echado a volar. Son detalles que te animan muchísimo a seguir adelante.
Una de las novedades es poder seguir el recorrido de los libros a través de las redes sociales. ¿Cómo funciona esa parte del proyecto?
Las redes sociales son una forma de acompañar el viaje de los libros, pero nunca una obligación para quien los encuentra. Cada libro lleva un código identificativo y un pasaporte que invita al lector a compartir una fotografía, contar dónde lo encontró o dónde vuelve a dejarlo. Así, poco a poco, podemos seguir el recorrido que va haciendo de unas manos a otras.
Me hace mucha ilusión pensar que, con el tiempo, podamos mirar atrás y reconstruir el viaje de algunos libros. Saber por cuántos pueblos han pasado, cuántos lectores los han disfrutado o incluso descubrir que alguno ha llegado mucho más lejos de lo que imaginábamos. Creo que eso hará que cada libro tenga también su propia historia, además de la que cuentan sus páginas.
De momento es una forma sencilla de seguirles la pista, pero no descarto incorporar algún sistema de seguimiento en el futuro, mezclando la filosofía del bookcrossing con la emoción del geocaching. Me parece una idea muy bonita para seguir haciendo crecer el proyecto.
¿Le gustaría que alguno de esos libros acabara viajando por toda España o incluso cruzando fronteras?
Claro que me gustaría. El Valle de Carriedo recibe cada verano a muchas personas que vuelven a sus raíces, a turistas y a visitantes que vienen a disfrutar de esta tierra. Me gusta pensar que alguno de ellos pueda encontrarse un libro, llevárselo en la maleta y hacer que la historia continúe lejos de aquí. Sería una forma muy bonita de que un pequeño proyecto nacido en un valle de Cantabria acabara conectando con lectores de cualquier lugar.
¿Qué cree que puede aportar CarriedoLee al Valle de Carriedo y a la promoción de su patrimonio?
Me gustaría que Carriedo Lee fuera una pequeña excusa para descubrir el Valle de Carriedo de una forma diferente. Cada libro se libera en un lugar especial: un rincón con historia, un paisaje, un comercio o un edificio con encanto. La idea es que quien venga a buscar un libro termine descubriendo también el lugar donde lo encontró.
Tenemos un patrimonio natural, histórico y cultural extraordinario que, a veces, ni los que vivimos aquí conocemos del todo. Si Carriedo Lee consigue despertar la curiosidad por recorrer nuestros pueblos, detenerse en ellos y valorar lo que tenemos, sentiré que el proyecto ya ha cumplido una parte muy importante de su objetivo.
Al final, no solo queremos que viajen los libros; también queremos que las personas recorran el valle con otros ojos.
¿Tienen previsto implicar en el proyecto a colegios, bibliotecas, asociaciones o comercios del valle?
Sí, me encantaría, pero sin prisas. Carriedo Lee acaba de empezar y creo que primero tiene que aprender a caminar por sí solo. Si con el tiempo colegios, bibliotecas, asociaciones o comercios sienten que quieren formar parte del proyecto, será una alegría enorme.
Me gustaría que cada uno pudiera aportar su granito de arena a su manera. Un comercio acogiendo un libro, una biblioteca organizando una actividad, un colegio despertando en los más pequeños la ilusión por leer o una asociación ayudando a descubrir un rincón del valle. Creo que las mejores iniciativas son las que crecen porque muchas personas deciden hacerlas suyas. Ojalá algún día, Carriedo Lee deje de ser «mi proyecto» y se convierta en un proyecto de todo el Valle de Carriedo.
¿Qué nuevos retos o iniciativas le gustaría desarrollar en torno a CarriedoLee?
Tengo muchas ideas, quizá demasiadas. Siempre digo que mi cabeza no para de imaginar nuevas formas de acercar la cultura a la gente. Pero también he aprendido que los proyectos necesitan crecer paso a paso. Ahora mismo mi prioridad es que Carriedo Lee eche raíces y que esos primeros cien libros encuentren su camino.
A partir de ahí me gustaría desarrollar nuevas iniciativas. Una de las que más ilusión me hace es crear pruebas de ingenio que inviten a pensar, a observar y a descubrir el Valle de Carriedo de una forma diferente. No serían solo juegos, sino experiencias que mezclen cultura, patrimonio y diversión.
También me gustaría seguir mejorando el seguimiento de los libros, incorporar nuevas ideas que hagan participar a los lectores y, sobre todo, no dejar nunca de sorprender. Creo que la curiosidad es una gran aliada de la lectura y me encantaría que Carriedo Lee siguiera despertándola durante muchos años.
A nivel personal, ¿qué libro le ha marcado más como lectora y por qué?
Sin ninguna duda, La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.
Es uno de esos libros que te recuerdan por qué merece la pena leer. Me fascinó la forma en la que habla de los libros, de las personas que los aman y de cómo una historia puede cambiar la vida de alguien.
Creo que, de alguna manera, Carriedo Lee también nace de esa forma de entender la lectura. Siempre me ha emocionado pensar que un libro puede tener muchas vidas y muchos lectores, y que cada persona lo vive de una manera diferente.
Hay una frase de Zafón que siempre me ha acompañado y que creo que resume muy bien el espíritu del proyecto:
«Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron, vivieron y soñaron con él.»
Si pudiera resumir CarriedoLee en una sola frase, ¿cuál sería?
«Los libros no tienen dueño. Tienen destino.»
Conocemos el proyecto CarriedoLee, pero todavía no conocemos a la persona que hay detrás. ¿Quién es Mary Garandal y qué le gustaría que nuestros lectores supieran de usted?
La verdad es que me resulta mucho más fácil hablar de Carriedo Lee que hablar de mí.
No me considero alguien especial. Soy una persona curiosa, a la que le gusta aprender, crear ideas nuevas y compartir aquello que le ilusiona con los demás.
Siempre he disfrutado leyendo, pero también imaginando proyectos, proponiendo retos y buscando formas diferentes de acercar la cultura y las personas. Creo que las mejores ideas son las que consiguen que alguien sonría, piense o descubra algo que no esperaba encontrar.
Carriedo Lee reúne muchas cosas que forman parte de mí: el amor por los libros, mis raíces en el Valle de Carriedo, el deseo de compartir y la ilusión por crear algo que pueda perdurar en el tiempo.
Si dentro de unos años alguien recuerda Carriedo Lee, me gustaría que no fuera porque lo creó Mary Garandal. Me gustaría que lo recordara porque un día encontró un libro por casualidad y esa pequeña sorpresa le hizo sonreír.
CarriedoLee demuestra que un libro puede ser mucho más que un objeto: puede convertirse en un punto de encuentro entre personas, lugares e historias. Con esta iniciativa, Mary Garandal invita a lectores de todas las edades a formar parte de un viaje colectivo en el que cada página leída es también una oportunidad para compartir, descubrir y mantener viva la pasión por la lectura. Porque, como defiende el proyecto, las mejores historias son las que nunca dejan de viajar