Polanco da un lugar al recuerdo de los bebés

 Polanco da un lugar al recuerdo de los bebés

El cementerio municipal acoge “Amar sin latido”, una escultura concebida como espacio de memoria y recogimiento para las familias que han sufrido una pérdida gestacional o perinatal

Polanco, 15 de octubre de 2026.– El cementerio municipal de Polanco cuenta desde esta semana con un lugar donde la ausencia también puede tener nombre, recuerdo y memoria. El Ayuntamiento ha inaugurado la escultura Amar sin latido, dedicada a los bebés fallecidos durante la gestación o poco después de nacer.

La obra, creada por Jesús García Trapiello y reproducida por el artista Juan Laso, preside un nuevo espacio pensado para el recogimiento de madres, padres y familias que han atravesado una pérdida gestacional o perinatal.

La iniciativa ha sido impulsada por la asociación El Hueco de mi Vientre, que trabaja para hacer visible un duelo que durante mucho tiempo se ha vivido en silencio y para acompañar a quienes deben convivir con una ausencia difícil de explicar.

La alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, ha destacado que la instalación de la escultura, la segunda de estas características que se erige en Cantabria, pretende reconocer públicamente un dolor que con demasiada frecuencia ha permanecido puertas adentro.

Para la regidora, disponer de un lugar físico al que acudir supone también trasladar a esas familias que sus hijos y su pérdida forman parte de la memoria de la comunidad.

Díaz ha recordado que el Ayuntamiento respaldó el proyecto desde el principio por considerarlo “profundamente humano y necesario”, tanto para dar visibilidad al duelo perinatal como para ofrecer un lugar en el que recordar y honrar a esos hijos que continúan formando parte de la vida de sus familias.

Amar sin latido es una figura de bronce de unos 23 centímetros de altura, situada sobre un pedestal de piedra clara de metro y medio, nada más cruzar la puerta principal del cementerio.

Uno de los elementos más simbólicos de la pieza es una mariposa pulida, concebida como representación de la fragilidad de la vida y, al mismo tiempo, de la permanencia del amor hacia los hijos que murieron antes de nacer o durante sus primeros días.

El propio título de la obra resume, según su autor, la idea de que puede existir un amor profundo incluso cuando nunca llegó a escucharse un latido fuera del vientre y de que ese vínculo no desaparece con la ausencia.

La alcaldesa ha señalado que la escultura quiere ser algo más que una nueva pieza artística dentro del cementerio. Su intención es convertirse en un punto de encuentro íntimo para quienes necesiten detenerse, recordar o simplemente disponer de un lugar al que acudir.

La iniciativa da continuidad al camino iniciado en Polanco en 2025, cuando el municipio acogió un encuentro regional de familias, madres y matronas para recordar a los bebés fallecidos durante el embarazo o en sus primeras horas de vida.

Aquella jornada buscó sacar este duelo del ámbito estrictamente privado y reclamar una atención social y sanitaria más cercana para quienes atraviesan estas pérdidas.

Desde ahora, el cementerio de Polanco ofrece un espacio permanente para que quienes conviven con esa ausencia puedan encontrar un lugar donde recordarla y donde el amor, aun sin latido, conserve su memoria.

El Cantabro

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