Nicolás Villamizar reinterpreta el paisaje cántabro a través del color y la materia

El artista Nicolás Villamizar (Bogotá, 1982), residente en Madrid desde hace más de quince años, participa en el proyecto ‘Los Bisontes’ con una intervención en la que el color, la materia y la gestualidad pictórica se convierten en el eje de lectura de la obra.
‘Los Bisontes’, una de las actuaciones recogidas en el Plan de Sostenibilidad Turística de Torrelavega, acercará el arte contemporáneo al centro de la ciudad con la colocación de cinco esculturas de bisontes pintadas por diferentes artistas. Una actuación que no puede desligarse de la próxima instalación de la Colección Norte en el Centro de Arte de La Lechera y que, además, busca reforzar la situación estratégica de Torrelavega en la red rupestre de Cantabria.
Villamizar se sumó al proyecto atraído por la posibilidad de intervenir un símbolo profundamente ligado a Cantabria. «Me interesaba ese encuentro entre algo ancestral y un lenguaje contemporáneo», explica el artista, que también destaca la oportunidad de acercar el arte a espacios cotidianos y públicos.
En este sentido, destaca el valor de iniciativas como ‘Los Bisontes’, que acercan el arte contemporáneo al espacio público y fomentan el encuentro directo entre las obras y la ciudadanía. «Ha sido un privilegio aportar mi visión a un símbolo tan representativo de Cantabria», asegura.
Procedente de una familia vinculada a la arquitectura, Villamizar se formó en fotografía, diseño gráfico y comunicación audiovisual antes de orientar su carrera hacia la pintura y la dirección creativa. Ese recorrido multidisciplinar ha contribuido a definir un lenguaje visual propio, en el que conviven la pintura, el grafiti y la gráfica contemporánea, con una marcada presencia de la línea y el trazo como elementos estructurales.
Su trabajo ha evolucionado desde una etapa inicial influenciada por el grafiti hacia una pintura más abierta, donde lo figurativo y lo abstracto se entrelazan en composiciones de fuerte intensidad cromática. En ese proceso, el gesto pictórico y la carga simbólica del color adquieren un papel central como herramientas de construcción de imagen. El propio artista define su obra como un universo en el que conviven figuras, animales y símbolos, una visión que ha trasladado también a su propuesta para Torrelavega.
La pieza, titulada ‘Bestia de leyenda y sal’, convierte el cuerpo del bisonte en un territorio narrativo. «He querido transformar al animal en una especie de mapa lleno de historias e imaginación», señala Villamizar.
En Cantabria los colores no se posan: se desbordan. «Este bisonte nace de esa idea de derrame natural del paisaje —verde, salino, húmedo— como si el propio entorno hubiera decidido encarnarse por un instante», explica el artista.
Los rojos, amarillos y azules no tienen aquí una función descriptiva, sino que irrumpen como presencia directa, generando una lectura más sensorial que representativa. Sobre esa base cromática, los trazos blancos introducen lo que Villamizar describe como «una escritura primitiva», en referencia al gesto de las cuevas de Altamira y al impulso originario de dibujar para comprender el mundo.
«En esos trazos aparecen animales imaginados, formas orgánicas y ecos naturales que no buscan representar algo concreto, sino activar una memoria visual más abierta», añade.
Aunque trabajar sobre una figura tan reconocible como un bisonte podía plantear condicionantes formales, Villamizar asegura que lo abordó como un desafío creativo. «No lo viví como una limitación, sino como un reto interesante. Intenté que el bisonte conservara toda su fuerza y, al mismo tiempo, integrarlo dentro de mi lenguaje visual».
Con experiencia previa en murales, esculturas e intervenciones de gran formato, el artista destaca que cada proyecto presenta desafíos específicos. En esta ocasión, el objetivo era lograr una obra capaz de funcionar simultáneamente como escultura pública y como pieza artística autónoma.
El resultado configura una figura situada entre el paisaje y la memoria, entendida como una presencia híbrida que conecta el entorno cántabro con una lectura más amplia del territorio. La pieza que Villamizar aporta al patrimonio al aire libre de Torrelavega se presenta así como una interpretación del paisaje, no desde la descripción, sino desde la experiencia del color y la materia. Una obra donde el gesto pictórico desplaza la representación hacia lo sensorial y convierte el soporte en un espacio de acumulación de huellas visuales.
Villamizar espera que los visitantes se acerquen a la pieza con curiosidad y libertad de interpretación. «Me gustaría que cada persona encontrara algo diferente. Si la obra consigue detener a alguien unos segundos y hacerle mirar dos veces, ya habrá cumplido su función».
‘Los Bisontes’ forma parte del eje 4º ‘Competitividad’ del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Torrelavega «#TORRELAVEGA 4.0, HACIA EL 035» – Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
Fuente: torrelavega.es