La conferencia de Inés Sánchez de Madariaga cierra mañana la XLI edición de los Cursos de Verano de la UC

La experta en género y urbanismo abordará en el Centro Cultural Doctor Velasco de Laredo cómo avanzar hacia una planificación urbana más igualitaria
Laredo, 18 de agosto de 2026.- La XLI edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) llega mañana, miércoles 19 de agosto, a su cierre con la conferencia ‘Género y urbanismo: retos y experiencias’, a cargo de Inés Sánchez de Madariaga. La cita, de acceso libre y gratuito, tendrá lugar a las 19:00 horas en el Centro Cultural Doctor Velasco de Laredo y pondrá el broche a la programación desarrollada este verano en las distintas sedes de la institución académica.
Profesora visitante en el MIT, fellow del Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard y directora de la Cátedra UNESCO de Género de la Universidad Politécnica de Madrid, Sánchez de Madariaga abordará cómo la planificación de las ciudades puede responder mejor a las distintas necesidades de quienes las habitan. “El urbanismo debe tener en cuenta las distintas realidades vitales de las mujeres de manera más activa”, sostiene.
Acompañar a los hijos al colegio antes de ir a trabajar, atender a una persona mayor, hacer la compra o encadenar varios medios de transporte en un mismo día son algunas de las tareas que continúan recayendo en mayor medida sobre las mujeres y que condicionan su manera de desplazarse y utilizar la ciudad. A ello se suman desigualdades como las mayores dificultades económicas para acceder a una vivienda o una percepción de inseguridad que puede llevarlas a evitar determinados espacios y modificar sus recorridos.
Incorporar esta realidad a la planificación urbana implica, según la experta, revisar cuestiones que van desde las dimensiones y el estado del espacio público hasta la organización del transporte o la ubicación de los equipamientos. Una acera suficientemente ancha para caminar junto a otra persona, un pavimento en buenas condiciones o un transbordo que no penalice en tiempo y dinero son ejemplos de decisiones que repercuten directamente en la vida cotidiana. “Es una cuestión de calidad del espacio público”, señala.
En materia de movilidad, Sánchez de Madariaga pone el foco en los recorridos que obligan a combinar distintos medios de transporte. La especialista defiende que estos cambios deberían poder realizarse “con comodidad y sin incremento de coste”, especialmente en jornadas en las que se encadenan desplazamientos relacionados con el empleo, los cuidados y otras responsabilidades.
La ubicación de los equipamientos responde a la misma lógica. Colegios, centros sanitarios y otros servicios de apoyo a la vida cotidiana pueden facilitar o complicar la organización diaria en función de dónde se encuentren y de cómo estén conectados. Para Sánchez de Madariaga, el planeamiento debe favorecer que esos desplazamientos puedan enlazarse con facilidad.
Una configuración urbanística desfasada
Parte de estas dificultades tiene su origen, según la experta, en la forma en que históricamente se configuraron las ciudades. La planificación urbana otorgó un papel central a la actividad económica y al empleo remunerado, mientras que muchas de las necesidades relacionadas con el funcionamiento cotidiano de los hogares tuvieron un peso menor en las decisiones urbanísticas.
Ese modelo ya no se corresponde con la realidad social. Las mujeres llevan décadas compaginando empleo y cuidados y los hombres participan cada vez más en estas tareas. Sin embargo, la configuración de las ciudades no siempre ha evolucionado al mismo ritmo. “Hay un decalaje entre la transformación social y la transformación de los modos en que se construye la ciudad”, sostiene Sánchez de Madariaga.
Aunque los criterios de planificación pueden modificarse con relativa rapidez, su traducción en calles, barrios, infraestructuras o redes de transporte requiere años. De ahí la importancia, señala, de incorporar estas necesidades a las decisiones que se toman en el presente.
Vivienda y desigualdad
La vivienda será otro de los asuntos que abordará la conferencia que mañana cerrará los Cursos de Verano. La perspectiva de género, explica Sánchez de Madariaga, permite comprender por qué las dificultades de acceso no afectan a todas las personas de la misma manera, ya que ser mujer puede confluir con circunstancias como disponer de bajos ingresos, vivir sola, ser mayor, inmigrante o estar al frente de una familia monoparental.
Uno de los ejemplos más claros es precisamente el de las mujeres que encabezan familias monoparentales, en las que una única persona debe asumir tanto el sostenimiento económico del hogar como las tareas de cuidado. “Ya es difícil hacer ambas cosas cuando hay dos progenitores, pues imagina cuando es solo una persona”, concluye.