La ruta gastronómica definitiva para saborear la costa de Cantabria: ocho paradas imprescindibles de este a oeste

 La ruta gastronómica definitiva para saborear la costa de Cantabria: ocho paradas imprescindibles de este a oeste

De Castro Urdiales a Unquera, un recorrido entre puertos marineros, pescado fresco, marisco del Cantábrico y recetas tradicionales que convierten el litoral cántabro en un destino para los amantes de la buena mesa

1 de julio de 2026

Recorrer la costa de Cantabria es mucho más que disfrutar de playas y paisajes. De punta a punta del litoral, las villas marineras ofrecen una gastronomía basada en el producto local, donde el pescado recién desembarcado, el marisco del Cantábrico y las recetas tradicionales convierten cada parada en una experiencia culinaria única.

Esta ruta propone un recorrido de este a oeste, desde Castro Urdiales hasta Unquera, descubriendo algunos de los platos más representativos de cada localidad.

La primera parada es Castro Urdiales, donde el casco histórico y el puerto pesquero invitan a comenzar con un buen tapeo. Entre sus especialidades destacan los tradicionales caracoles a la castreña, elaborados con una intensa salsa de jamón, chorizo y nueces, además de los chicharros y otros pescados de roca preparados a la brasa.

Siguiendo la costa se llega a Laredo, cuya Puebla Vieja conserva numerosas tabernas marineras. Aquí resulta imprescindible probar los respigos, las hojas tiernas del nabo cocinadas con ajo y jamón, además de las clásicas sardinas asadas junto al puerto.

La siguiente parada conduce hasta Santoña, considerada la capital mundial de la anchoa. Una visita a alguna de sus conserveras permite conocer el tradicional proceso de elaboración artesanal antes de degustar sus famosas anchoas en aceite de oliva o el marmite de bonito, uno de los guisos marineros más representativos del verano cántabro.

En el corazón de la bahía de Santander aparece Pedreña, accesible tanto por carretera como a bordo de las populares lanchas que cruzan la bahía. Sus restaurantes son conocidos por servir excelentes amayuelas, delicadas almejas finas de la bahía, además de navajas a la plancha y pescados preparados a la brasa.

La ruta continúa en Santander, donde el Barrio Pesquero y la zona de El Sardinero ofrecen propuestas para todos los gustos. Las protagonistas indiscutibles son las rabas de calamar, los maganos en su tinta y el marisco del Cantábrico, con centollos y nécoras entre los productos más apreciados.

El itinerario se dirige después hacia Suances, una de las villas costeras más visitadas durante el verano. Sus restaurantes destacan por el bogavante del Cantábrico, preparado a la plancha o en arroz caldoso, así como por las parrilladas de pescado fresco procedente de la lonja.

Más al oeste aparecen Comillas y San Vicente de la Barquera, dos localidades estrechamente ligadas al mar. En San Vicente resulta imprescindible degustar el tradicional sorropotún, una receta elaborada con bonito y patata que se diferencia del marmitako por incorporar pan y prescindir del pimiento. También destacan las ostras cultivadas en la ría, consideradas una auténtica delicatessen.

El recorrido concluye en Unquera, en la desembocadura del río Deva y puerta de entrada a Asturias. Allí el broche perfecto lo ponen las famosas corbatas de Unquera, un crujiente hojaldre glaseado que se ha convertido en uno de los dulces más emblemáticos del norte de España y en el recuerdo gastronómico ideal para llevarse a casa.

Para completar la experiencia, nada mejor que acompañar la ruta con un Vino de la Tierra de Cantabria, especialmente los blancos elaborados con variedades como Albariño o Godello, o con una sidra artesanal cántabra, perfecta para maridar los sabores del litoral.

El Cantabro

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