Mariano Cueto Aguirre, responsable Escuela municipal de piragüismo: “tenemos muchos niños que les hemos visto crecer, que han acabado la carrera y que siguen viniendo a visitarnos”

 Mariano Cueto Aguirre, responsable Escuela municipal de piragüismo: “tenemos muchos niños que les hemos visto crecer, que han acabado la carrera y que siguen viniendo a visitarnos”

Mariano Cueto Aguirre ha pasado buena parte de su vida trabajando en el agua cuando la mayoría de las personas están de vacaciones.

Fue hace casi 20 años cuando puso en marcha, en colaboración con el Ayuntamiento de Piélagos, la Escuela municipal de piragüismo, una de las seis consideradas “de primavera” porque inicia sus actividades en el mes de marzo. 

Desde entonces y hasta finales de agosto, cada martes y jueves, trata de inculcar en niños y jóvenes su pasión por un deporte, el piragüismo, que asegura está “muy conectado con la naturaleza”.

Alrededor de las 5 de la tarde, sus alumnos empiezan a depositar en el Muelle de Oruña piraguas de todos los tamaños y colores que, poco después, comienzan a entrar ordenadamente en las aguas del río Pas.

“Organizarse es complicado”, reconoce Mariano Cueto Aguirre, quien recalca “cada niño necesita una piragua que se adapte a él”, al tiempo que incide en que “no es como sacar un balón más”.

En este sentido, deja claro que “depende de las habilidades de cada alumno”, pero explica que, en todos los casos, “al principio se utilizan piraguas más fáciles y, luego, más difíciles”.

Mariano Cueto Aguirre comenta que los niños con edades comprendidas entre los 7 y los 12 años utilizan ‘piraguines’ o mini kayaks, que son “bastante estables” y, a partir de los 13, cambian a piraguas K1 “de tipo competición, que son más estrechas”.

Equilibrio, la mayor dificultad

Preguntado por la mayor dificultad a la hora de practicar este deporte, responde que “lo que más cuesta es el equilibrio”.

“Si usas una piragua difícil, te puedes caer tranquilamente y en marzo el agua está muy fría”, bromea el responsable de la Escuela municipal.

De hecho, explica que, por ello, durante los meses de verano, los alumnos a partir de 11 años aprovechan la mejor temperatura del agua para iniciarse en el manejo de piraguas más difíciles porque, “si se caen, ya no es tan duro”.

Cerca de 60 niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 7 y los 17 años están matriculados en el curso 2026 de la Escuela municipal de piragüismo en la que, además de promover la actividad física y el aprendizaje de la técnica deportiva, “se fomenta el compañerismo”.

“No se les deja que digan una palabrota ni tampoco que se metan unos con otros”, recalca Mariano Cueto Aguirre, quien subraya, “el niño que dice una palabrota se tiene que salir del agua y hacer 10 flexiones”.

Con este mismo objetivo, siempre son dos los alumnos que llevan las grandes piraguas, para que se ayuden mutuamente.

Eso sí, el responsable de la Escuela municipal incide en que  “nunca son los mismos para evitar que se hagan grupos” y apunta, “si con uno no te llevas muy bien, le vas a tener que llevar la piragua tú a él y él a ti”.

El socorrista que cambió el mar por los deportes en el río

Mariano Cueto Aguirre siempre ha trabajado durante los veranos, desde que empezó de chaval como socorrista, hasta que cambió el mar por los deportes en el río, ya que ha tenido Escuela de barranquismo en Liébana y de piragüismo en Piélagos.

“Cuando la gente está de vacaciones es cuando más te toca trabajar a ti”, asegura el responsable de la Escuela municipal de piragüismo, quien concluye que lo más bonito de su trabajo y de este “deporte de verano” son los niños.

“Empiezan con 7 años y acaban con 17”, comenta Mariano Cueto Aguirre, quien destaca “tenemos muchos niños que les hemos visto crecer, que han acabado la carrera y que siguen vienen a visitarnos y siempre les dejamos una piragua”.

Fuente: www.pielagos.es

El Cantabro

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