El 40% de los niños abandona el deporte antes de los 12 años: expertos analizan en Colindres cómo frenar esta preocupante realidad

Un curso de la Universidad de Cantabria reúne a especialistas en deporte, psicología, pedagogía y derecho para defender que el bienestar, el buen trato y la protección son claves para desarrollar el talento y prevenir el abandono deportivo.
13 de julio de 2026.- Cuatro de cada diez niños y niñas dejan de practicar deporte antes de cumplir los 12 años y, en el caso de las niñas, el abandono se produce incluso antes y con mayor frecuencia. Detrás de estas cifras no siempre están la falta de interés o el cambio de aficiones. En muchas ocasiones, el motivo es mucho más preocupante: no sentirse bien tratados dentro del entorno deportivo.
Esta es una de las principales conclusiones que ha marcado el inicio del curso de verano de la Universidad de Cantabria ‘Bienestar, buen trato y protección en el entorno deportivo y salud mental: bases científicas, pedagógicas y legales para el desarrollo del talento a largo plazo’, que se celebra en Colindres hasta el próximo 15 de julio.
La formación, codirigida por Gonzalo Silió, delegado de Protección del Real Racing Club, y Héctor García Rodicio, reúne a especialistas en neurociencia, psicología, pedagogía, derecho y gestión deportiva para analizar cómo la calidad del entorno en el que entrenan niños y adolescentes influye directamente en su desarrollo deportivo, su salud mental y su continuidad en la práctica deportiva.
«Una de las razones por las que abandonan el deporte es porque no se sienten bien tratados y se sienten incómodos en la actividad deportiva«, ha explicado Silió durante la inauguración del curso.
En el acto también participaron el secretario general de la Universidad de Cantabria, Julio Álvarez, el alcalde de Colindres, Javier Incera, y la concejala de Deportes, Saray Villalón. Álvarez destacó la importancia de abordar esta cuestión desde la formación, recordando que «si algo tiene capacidad de influencia en la sociedad es el deporte».
El deporte no educa por sí solo
Para Gonzalo Silió, existe una idea errónea muy extendida: pensar que la práctica deportiva transmite automáticamente valores positivos.
«El deporte no educa por sí mismo. Todo depende del entorno que construyen entrenadores, familias y clubes», ha afirmado.
El especialista considera que esos adultos tienen la capacidad de convertir el deporte en un espacio de aprendizaje y crecimiento personal, pero también pueden generar experiencias negativas que acaben alejando a los menores de una actividad que comenzaron disfrutando.
Por ello, defiende que antes de hablar de valores es necesario preguntarse cuáles se quieren enseñar, cómo se trabajan y si realmente se están consiguiendo. De lo contrario, advierte, determinadas conductas acaban normalizándose.
«¿Dónde aprende un niño que determinados comportamientos violentos son aceptables? Muchas veces, en el deporte, porque es ahí donde se permiten», ha señalado.
La violencia psicológica, la más frecuente
Silió ha alertado de que la forma de violencia más habitual en el deporte base no suele ser la física, sino la psicológica.
«Lo más normalizado es pensar que tratando mal a una persona conseguiremos una mejor versión de ella. Eso es completamente falso. Esa estrategia solo genera daños», ha asegurado.
En su opinión, uno de los grandes errores consiste en confundir esfuerzo con sufrimiento.
«Solo aprendemos cuando nos esforzamos. No aprendemos cuando sufrimos», ha afirmado.
A su juicio, el verdadero desarrollo del talento requiere tiempo, motivación y un entorno seguro que permita a niños y adolescentes disfrutar mientras aprenden.
«Si queremos desarrollar el talento, tenemos que favorecer la motivación interna. El bienestar y el buen trato son imprescindibles para conseguirlo», ha subrayado.
Un deporte libre de violencia
El curso también pone el foco en la necesidad de reforzar la protección de la infancia frente a cualquier forma de violencia, incluida la violencia sexual.
Silió recuerda que el deporte reúne circunstancias que exigen una especial vigilancia, como vestuarios, desplazamientos, concentraciones o situaciones donde el contacto físico forma parte de la actividad habitual.
«El deporte, por sus peculiaridades, puede convertirse en un caldo de cultivo para que niños y niñas sufran violencia sexual si no existen protocolos adecuados», ha advertido.
Por ello, considera imprescindible que clubes, federaciones y entidades deportivas cuenten con profesionales formados y mecanismos eficaces para detectar cualquier situación de riesgo.
El modelo del Racing: formar personas antes que deportistas
Durante el curso también se presenta la experiencia desarrollada por el Real Racing Club, que desde hace tres temporadas aplica un modelo formativo centrado en el bienestar y el desarrollo integral de los menores.
«El Racing desarrolla personas desde el fútbol para que adquieran habilidades para la vida mientras juegan», ha explicado Silió.
El delegado de Protección recuerda que menos del 1% de los niños llegará algún día al deporte profesional, por lo que considera imprescindible que la etapa formativa deje un legado mucho mayor que el puramente deportivo.
El modelo incorpora competencias como el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía o la gestión emocional, inspirándose en las denominadas habilidades para la vida promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta iniciativa ha sido presentada ante instituciones de la Unión Europea, el Ministerio de Infancia y ha recibido el reconocimiento de LaLiga como una buena práctica, situando al Racing como uno de los clubes de referencia en este ámbito.
Silió también ha querido destacar el papel de las familias, recordando que muchas veces la presión por los resultados termina perjudicando el desarrollo de los menores.
«Las familias, en ocasiones, confunden el desarrollo del talento con el rendimiento», ha advertido, defendiendo que el reconocimiento debe centrarse en el esfuerzo, el aprendizaje y la evolución personal antes que en los goles, las victorias o las estadísticas.
Para el codirector del curso, el deporte continúa siendo una de las herramientas educativas más poderosas de la sociedad. «Es el lenguaje que entiende la juventud», ha concluido, insistiendo en que entrenadores, clubes y familias comparten la responsabilidad de convertir cada entrenamiento y cada competición en un entorno seguro donde niños y adolescentes puedan aprender, disfrutar y crecer como deportistas, pero sobre todo como personas.