Elena Herrero Navamuel en nuestro Rincón de Artistas

 Elena Herrero Navamuel en nuestro Rincón de Artistas

 

Elena es licenciada en Música, en la especialidad de canto, profesora y directora de coro; además de gemóloga, especialista en brillantes y diseñadora de joyas.

Pero empecemos por el principio… Tu faceta musical, ¿cómo descubriste tu amor por la ópera y el canto lírico?

Mi amor no es concretamente por la ópera y el mundo lírico; eso vino, más bien, con los estudios de canto, ya que es una parte esencial de las programaciones de los estudios profesionales que está enfocado al canto lírico. Mi amor por la música viene de una familia de músicos, de varias generaciones en las que el canto ha sido el vehículo para expresar emociones entre nosotros. Todo nos lo decíamos cantando o haciendo música de alguna manera. Así que, el hecho de estudiar música fue algo natural entre todos los hermanos.

¿Cómo te preparas para subir al escenario?

Pues, lo primero, aprendiéndome muy bien lo que voy a interpretar. Que las inseguridades (que siempre las hay) no vengan por una falta de estudio o aprendizaje. Después, un buen calentamiento, preciso y no demasiado intenso para poder afrontar el concierto, y mucho trabajo mental de salir a disfrutar y a expresar lo que quiero decir a través de la música

¿Cómo mantienes y cuidas tu voz para asegurarte de que esté en su mejor forma?

Yo diría que sin obsesiones. Mi rutina diaria conlleva mucho trabajo vocal y procuro hacerlo con cabeza y sin forzar, aunque hay días tan intensos que el cansancio se acumula. Intento dormir bien, cuidarme del frío y, sobre todo, descansar lo más posible (a veces una utopía…).

¿Qué consejos le darías a alguien que está interesado en convertirse en soprano?

Bueno, será soprano si su registro natural así lo dice. Hay más registros en una mujer: mezzosoprano o contralto, por ejemplo. Aunque tienes razón, la voz más común en una mujer es la de soprano y dentro de las sopranos hay subgrupos según su color de voz o la altura de sus registros.

El único consejo es el trabajo. Trabajo, trabajo y trabajo. El mundo de la música es un pozo sin fondo. Lleva muchísimos años de estudio y preparación y además no tiene fin. Siempre tienes que estar actualizándote, aprendiendo piezas nuevas, ejercitando tu instrumento… Los cantantes trabajamos con nuestro cuerpo, por eso el tema del descanso es tan importante.

Otro consejo es amar mucho lo que haces y sentir que necesitas expresar con tu voz lo que la música te está haciendo sentir. Si consigues que el público sienta una décima parte de lo que te está conmoviendo a ti por dentro, estás en el buen camino. Yo no concibo la voz como un instrumento virtuoso, sino como un trasmisor de emociones.

¿Cómo seleccionas los temas a interpretas en tus recitales?

¡Más bien me seleccionan ellos a mí! Los conciertos nacen de una programación específica y suelen llevar ya un guion.

Si voy a ser solista con coro, el repertorio está hecho amoldándose al tipo de coro con el que voy a cantar. Si hago un dúo con otra soprano (un formato que me encanta), adaptamos el repertorio según nuestros tipos de voces. Si soy solista con trio de instrumentos, buscamos un formato donde se intercalen las piezas instrumentales y las vocales.

En cualquier caso, y creo que tu pregunta se refiere a eso, intento darle siempre un sentido al concierto, no cantar piezas sueltas que no lleven ningún tipo de enlace. Un leit motiv entre todas ellas, un enfoque didáctico, una explicación o un guion durante el concierto, hace que el público esté más atento y más presente y nos lo agradecen mucho porque les haces formar parte de lo que se está desarrollando en el escenario.

 ¿Cuál es el desafío más grande que has enfrentado como soprano y cómo lo superaste?

¡Posiblemente esté por venir!! Nunca se sabe. Echando la vista atrás, pienso que igual fue un concierto que hice en Buenos Aires en el Teatro San Telmo cantando las “Las Nanas” de Falla. No por la dificultad, sino por el desafío que supuso para mí hacer un concierto como solista en ese momento. Siempre piensas que lo hubieras podido hacer mejor. ¿Y cómo lo superé? Pues entrando en el escenario a por todas. Sin pensarlo mucho.

¿Hay algún compositor o período en particular que te apasione interpretar?

Pues te va a chocar mi respuesta… Podría hablarte del barroco que me encanta y que creo que le va muy bien a mi voz, o del verismo que me conmueve, aunque no le vaya tanto a mi timbre o del asombro de cantar Mozart… Pero, donde me siento especialmente feliz es cantando música sudamericana. Zamba, vals criollo, habaneras… Afortunadamente, junto con mi familia tenemos un grupo dedicado a eso: “La Orquestina de las Maravillas”, donde damos rienda suelta a nuestra pasión, que es hacer música para todo el mundo.

¿Qué sientes cuando estás frente al público interpretando alguna pieza emotiva?

La necesidad de que el público sienta lo que yo estoy sintiendo en esos momentos. Trasmitir, emocionar.

¿Tienes algún cantante de ópera o soprano favorita que te haya inspirado a lo largo de los años?

Todos tenemos un referente. Alguien a quien admiras por sus cualidades vocales, por su técnica depurada, por su registro increíble, por su interpretación exquisita… Podría decirte algunos nombres, pero no me caben todos… Kiri Te Kanawa, a quién descubrí en West Side Story junto José Carreras, María Callas por supuesto como referente universal de todas las sopranos, Renée Fleming… Más actuales, Patricia Petibon con unas coloraturas maravillosas o Lisette Oropesa que hace un “Lucia de Lamermoor” impresionante.

¿Cómo manejas la presión y los nervios antes de una actuación importante?

Como te comentaba antes, intentando estar muy segura técnicamente, ir lo más descansada posible, manejar bien la respiración, que es nuestra arma más poderosa y, sobre todo, impregnarme del sonido que antecede mi entrada. Y en ese punto, dejarme llevar por la música.

Como decíamos al comienzo, Elena también es una artista en su otra pasión, las joyas. Eres Gemóloga, tasadora y diseñadora de joyería. Cuéntanos cuál es tu marca, cómo llegas y dónde se pueden adquirir tus trabajos.

En mi familia, además de una fuerte tradición musical, también existe como joyeros. Al ser la mayor de los hermanos, reuní las dos vertientes familiares y me fui a estudiar Gemología a Madrid con la condición de trasladar mi expediente al Conservatorio y hacer, al mismo tiempo, la prueba para la Escuela Superior de Canto. Ahí estuve varios años estudiando mis dos profesiones/vocaciones e inicié una doble actividad que he mantenido toda mi vida. Al ser Gemóloga, el estudio de las piedras naturales es mi pasión y casi mi obsesión, al no trabajar más que con piedras de ese tipo. Nunca monto una piedra sintética ni reconstituida ni imitación en mis piezas.

Tengo un gran muestrario que podéis ver en mi página web www.ehjoyas.com y estoy muy activa en redes social a través de mi Instagram @eh_joyas y Facebook EH-joyas.

Aunque mi fuerte es la transformación de todo tipo de piezas. Me encanta poder darle una segunda oportunidad a las piezas antiguas o rotas y transformarlas en piezas más ponibles y actuales manteniendo sus piedras y metales originales. Otra de las ventajas de trabajar siempre con metales nobles y piedras naturales. Son imperecederas.

Mi fuerte es escuchar. Escucho al cliente, lo que quiere, lo que le gustaría hacer con el reloj de su abuelo, los pendientes de su tía o las alianzas especiales con las que se quiere casar. Soy hacedora de sueños y sobre todo, artista. Una afortunada al poder combinar dos profesiones preciosas y llenas de sentimiento.

J. Quintanilla

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