Gómez Bueno hace un homenaje a la diversidad y la identidad colectiva de Torrelavega

El torrelaveguense Antonio Gómez Bueno, residente desde hace años en Los Ángeles y con una trayectoria consolidada en el panorama internacional, ha encontrado en el proyecto Los Bisontes la oportunidad de materializar una aspiración que llevaba tiempo persiguiendo: instalar una obra en las calles de Torrelavega. La iniciativa le ha permitido además desarrollar una idea que deseaba trasladar al espacio público desde hacía años, inspirada en el denominado Razzle Dazzle, el singular sistema de camuflaje geométrico empleado en embarcaciones militares durante la Primera Guerra Mundial.
La intervención forma parte de Los Bisontes, una propuesta incluida en el Plan de Sostenibilidad Turística de Torrelavega que contempla la instalación de cinco esculturas de bisontes intervenidas por distintos creadores. El objetivo es acercar el arte contemporáneo a la ciudadanía y reforzar la presencia cultural en el centro urbano, en una estrategia que también se vincula con la futura llegada de la Colección Norte al Centro de Arte de La Lechera y con la promoción de la ciudad como enclave estratégico dentro de la ruta del arte rupestre de Cantabria.
Bajo el título Bisonte Razzle Dazzle, la obra de Gómez Bueno transforma la figura del animal en una composición visual basada en contrastes cromáticos, líneas y formas geométricas. El proyecto toma como referencia una técnica que se utilizó en la Primera Guerra Mundial y ya algo menos en la Segunda y que, a diferencia de los sistemas tradicionales de ocultación, no pretendía hacer desaparecer los barcos, sino dificultar al enemigo la interpretación de su tamaño, rumbo o velocidad mediante patrones llamativos que alteraban visualmente su contorno y complicaban definirlo desde la distancia.
Aquellas composiciones, caracterizadas por diagonales, curvas, franjas y fuertes contrastes de color, acabaron convirtiendo los cascos de las embarcaciones en auténticas piezas de arte abstracto flotante. Más allá de su función militar, el Razzle Dazzle terminó adquiriendo una notable dimensión estética que sigue despertando interés más de un siglo después.
El artista traslada ahora ese mismo principio a la escultura instalada en Torrelavega. “El Razzle Dazzle no hace desaparecer al bisonte, sino que deconstruye la percepción”, explica Gómez Bueno. “No intenta ocultar, sino aportar una nueva lectura visual”.
Aunque su producción artística suele relacionarse con una combinación de pop art, realismo fotográfico y arte conceptual influida por la cultura surf y skate, en esta ocasión la geometría adquiere un protagonismo especial. El propio creador define la intervención como una propuesta “Geométrico-Pop”, concebida para que la percepción de la pieza cambie constantemente según la posición desde la que sea observada.
Esa multiplicidad de perspectivas posee también una lectura simbólica. Gómez Bueno utiliza el bisonte como representación de una ciudad construida a partir de la interacción de sus diferentes núcleos de población. Para explicar esa idea recurre a una comparación científica: “Las propiedades del agua son muy distintas a las del hidrógeno y el oxígeno por separado”. Con esta imagen ilustra cómo la relación entre Barreda, Campuzano, Duález, Ganzo, La Montaña, Sierrapando, Tanos, Torres y Viérnoles genera una identidad común que trasciende la suma de sus partes.
La escultura incorpora los colores de la bandera de Torrelavega y presenta una apariencia dinámica, formada por múltiples fragmentos geométricos que parecen desplazarse simultáneamente en diferentes direcciones. El resultado es una obra diseñada para captar la atención y provocar una observación más pausada.
“El efecto óptico desconcierta y atrae”, afirma el artista, que entiende la variedad visual como una metáfora de la convivencia ciudadana y la fuerza que surge de la pluralidad. En sus propias palabras, “La diversidad no es ruido, sino ritmo”.
Lejos de considerar el formato impuesto por la figura del bisonte como una limitación, Gómez Bueno encontró en su estructura poliédrica el soporte perfecto para desarrollar una propuesta basada en cambios de perspectiva, planos y ángulos. Su experiencia previa en intervenciones sobre soportes de formas predeterminadas, como la decoración de una gran botella de Tío Pepe expuesta permanentemente en las bodegas González Byass de Jerez de la Frontera, le permitió afrontar el proyecto con naturalidad.
No obstante, el artista reconoce que esta actuación posee un significado especial por desarrollarse en el espacio público de su ciudad. Más allá de las valoraciones estéticas que pueda suscitar la obra, su deseo es que ciudadanos y visitantes encuentren en ella un elemento de conexión y reconocimiento colectivo.
“Está hecha con mucho cariño y tratando de representar a todos y cada uno de los ciudadanos de Torrelavega”, concluye.
La actuación se integra en el eje de Competitividad del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Torrelavega, desarrollado bajo el proyecto “#TORRELAVEGA 4.0, HACIA EL 035”, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea a través de los fondos NextGenerationEU.
Fuente: torrelavega.es