La Biblioteca de la Universidad de Cantabria recupera la memoria de trabajadores de Solvay a partir de 20 años de la revista La Fábrica

 La Biblioteca de la Universidad de Cantabria recupera la memoria de trabajadores de Solvay a partir de 20 años de la revista La Fábrica

La digitalización de la publicación ha permitido el desarrollo de una herramienta que facilita la búsqueda de las personas mencionadas en sus páginas y abre el archivo a las aportaciones de la ciudadanía

El proyecto se presentará este jueves en la Casa de Cultura de Torrelavega

Santander, 21 de septiembre de 2026.- Nacimientos, bodas, ascensos, competiciones deportivas, noticias de la factoría o celebraciones sociales. Durante décadas las páginas de La Fábrica, la revista interna que Solvay publicó en su factoría de Barreda, fueron dejando constancia de la vida cotidiana de una comunidad estrechamente vinculada a la industria y a la historia reciente de la comarca cántabra del Besaya.

La Biblioteca de la Universidad de Cantabria (BUC), tras digitalizar un total de 200 ejemplares correspondientes a los publicados entre los años 1955 y 1976, incluidos en el Fondo Solvay cedido a la institución, ha abierto al público ese patrimonio documental con la creación del portal La Fábrica. Solvay 1955-1976, que no solo permite consultar la colección, sino que facilita la realización de búsquedas entre sus contenidos y localización de las personas que aparecen mencionadas en sus páginas en esos años.

Para la directora de la Biblioteca Universitaria, María Jesús Saiz, el proyecto refleja una de las principales razones para preservar y digitalizar este tipo de fondos como es conseguir que los documentos no solo se conserven, sino que vuelvan a tener significado para la sociedad. “Digitalizar nos permite proteger los materiales y facilitar su consulta, pero también profundizar en lo que estos fondos significan para la comunidad. En este caso, nos acerca a la vida de la comarca y a la huella que Solvay ha dejado en ella”, destaca. La responsable de la BUC subraya que estos proyectos favorecen además nuevas líneas de investigación y permiten dar mayor profundidad y dimensión social al patrimonio conservado por la universidad.

Buscar un nombre y recuperar una historia

A partir de los ejemplares digitalizados y mediante tecnologías de reconocimiento de texto y herramientas de inteligencia artificial, se ha generado una base de datos que permite así localizar personas en sus páginas y consultar las distintas ocasiones en las que aparecen mencionadas.

El coordinador de Colecciones de la BUC, Jorge González, explica que el objetivo era ir más allá de la mera digitalización. “Queríamos que alguien pudiera buscar a una persona vinculada a Solvay y descubrir dónde aparece en la revista y en qué contexto. Ahí surgen nacimientos, bodas, ascensos, actividades deportivas… pequeños episodios que, juntos, reconstruyen la vida de toda una comunidad”, apunta.

Ese carácter cotidiano convierte a La Fábrica en una fuente especialmente valiosa para aproximarse tanto a la evolución de la factoría como a las relaciones laborales y sociales de la época. Las páginas alternan datos sobre producción, empleo, seguridad o demografía con celebraciones, actividades deportivas, fotografías y acontecimientos familiares, lo que permite observar la historia industrial desde una perspectiva también humana y “uno de los ejemplos más completos y mejor conservados del paternalismo industrial en España”, según señala Nogués.

Un archivo abierto a la ciudadanía

Según destaca Jorge González, el proyecto también incorpora una vertiente de ciencia ciudadana, puesto que las personas usuarias pueden realizar comentarios, sugerir correcciones y aportar fotografías u otros materiales que ayuden a identificar personas y lugares o a contextualizar la documentación. Las contribuciones serán revisadas por la Biblioteca antes de su publicación.

“La idea es que la ciudadanía pueda enriquecer el archivo con sus propios recuerdos y conocimientos”, señala González, quien confía en la participación de una comarca en la que son numerosas las familias que han mantenido alguna vinculación con la factoría.

Una fotografía guardada en un álbum familiar, la identificación de una persona o un dato asociado a un nombre pueden así añadir información a documentos que, contemplados de manera aislada, solo cuentan una parte de la historia. El proyecto combina, de este modo, conservación, investigación y memoria compartida, convirtiendo el patrimonio documental en un espacio de encuentro entre las fuentes históricas y la experiencia de quienes formaron parte de ellas.

Una fuente para conocer la transformación del Besaya

Más allá de su dimensión social, la publicación constituye también una fuente de interés para estudiar la transformación industrial y territorial de Torrelavega y su entorno, tal y como confirma la catedrática de Urbanística y Ordenación del Territorio de la UC, Soledad Nogués, especialista en el proceso de industrialización del Besaya, que destaca que la revista aporta información sobre la evolución de las construcciones industriales y residenciales de Solvay, la producción y el empleo, la procedencia y residencia de los trabajadores o los equipamientos y servicios vinculados a la empresa.

“Solvay tuvo un impacto enorme, no solo industrial, sino territorial y social. La revista permite seguir cómo fue transformándose ese espacio y cómo se articulaba la vida alrededor de la fábrica”, explica Nogués. En determinados años, señala, los trabajadores de Solvay llegaron a representar cerca del 10% de la población de Torrelavega, una dimensión que ayuda a comprender hasta qué punto la historia de la empresa quedó ligada a la de la ciudad.

Nogués, al volver a consultar la publicación con motivo del proyecto, encontró entre sus páginas una referencia a su propio abuelo cuando fue nombrado ingeniero adjunto de la empresa.

El Fondo Solvay de la Universidad de Cantabria

La Fábrica forma parte del Fondo Solvay de la Universidad de Cantabria, procedente de una donación de la multinacional belga que reúne la biblioteca histórica del laboratorio de su factoría en Torrelavega, establecida en 1904 para la producción de sosa cáustica y carbonato sódico.

La colección comprende 259 títulos relacionados con la química, fechados desde finales del siglo XIX hasta la década de 1980, entre ellos enciclopedias, manuales y normas, principalmente en francés.

El proyecto ha contado con una subvención de 10.000 euros otorgada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

Presentación en Torrelavega

María Jesús Saiz, Soledad Nogués y Jorge González, con la colaboración del Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno de Cantabria, presentarán el proyecto el próximo 24 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Casa de Cultura de Torrelavega, con la participación de la vicerrectora de Comunicación y Relaciones Institucionales, Mar Marcos.

El Cantabro

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