Juan Fortea: ‘Por primera vez en la historia de la humanidad podemos modificar el curso de la enfermedad’

El neurólogo ofrecerá el 5 de agosto una conferencia en la sede de Laredo sobre los nuevos biomarcadores, las terapias emergentes y los retos pendientes frente al Alzheimer
Laredo, 04 de julio de 2026.- El Alzheimer vive una transformación sin precedentes. Los análisis de sangre capaces de detectar la enfermedad en fases tempranas y la llegada de los primeros tratamientos que ralentizan su progresión han abierto una nueva etapa en el abordaje de esta patología, tradicionalmente diagnosticada cuando el deterioro cognitivo ya era evidente.
Sobre esta revolución científica hablará el próximo miércoles, 5 de agosto, el neurólogo Juan Fortea Ormaechea, director de la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en la conferencia ‘La nueva era del Alzheimer: revolución en el diagnóstico y el tratamiento’, organizada por los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC). Una actividad de acceso libre que comenzará a las 18:00 horas en el Centro Cultural Doctor Velasco de Laredo.
Hasta hace pocos años, confirmar un caso de esta enfermedad requería pruebas complejas y poco accesibles, como la tomografía por emisión de positrones (PET) o el análisis del líquido cefalorraquídeo mediante punción lumbar. Aunque estos biomarcadores llevan años disponibles, su elevado coste y su carácter invasivo limitaban su uso.
Ese escenario está cambiando gracias a los biomarcadores plasmáticos, capaces de detectar la enfermedad con un simple análisis de sangre. Para Fortea, este avance supone una auténtica democratización del diagnóstico. “Ahora con un análisis de sangre podemos demostrar la biología del Alzheimer. Eso permite que la inmensa mayoría de los pacientes puedan tener una confirmación biológica, como ocurre en el resto de los campos de la medicina”, explica.
Diagnosticar antes para tratar mejor
Detectar la enfermedad en fases iniciales resulta clave porque permite aplicar los nuevos tratamientos cuando todavía pueden ofrecer mejores resultados.
Según Fortea, España parte de una posición favorable gracias a la experiencia acumulada por las unidades especializadas durante los últimos 15 años con el análisis del líquido cefalorraquídeo. «Creo que el despliegue de los biomarcadores en sangre en las unidades especializadas puede ser muy rápido por todo el aprendizaje que hemos tenido con el líquido cefalorraquídeo. En este sentido, soy optimista», afirma.
Aunque reconoce que todavía existen diferencias entre comunidades y hospitales, destaca que muchas unidades españolas —entre ellas, la de Valdecilla— ya utilizan estos análisis de forma habitual y que su implantación avanza con rapidez tras la reciente aprobación del marcado CE europeo.
Los primeros tratamientos que modifican la enfermedad
Fortea considera que el mayor avance llega con las primeras inmunoterapias dirigidas contra el amiloide, una de las proteínas que se acumulan en el cerebro y favorecen el proceso neurodegenerativo. Medicamentos como lecanemab y donanemab consiguen eliminar parte de esos depósitos y ralentizar el deterioro cognitivo. “Estamos viviendo una revolución diagnóstica y terapéutica. Por primera vez en la historia de la humanidad podemos modificar el curso de la enfermedad”, asegura.
Aunque insiste en que todavía no existe una cura, recuerda que estos tratamientos consiguen frenar aproximadamente un tercio de la progresión del Alzheimer. «Es obvio que todavía no curamos la enfermedad. Solo conseguimos ralentizarla aproximadamente un tercio, pero es un grandísimo avance», indica.
El especialista compara este momento con los primeros avances logrados décadas atrás en oncología. “Cuarenta o cincuenta años después de declarar la guerra contra el cáncer, el cáncer sigue existiendo, pero ha cambiado completamente el panorama. Hay muchos tumores que hoy se curan y muchos otros cuya evolución se controla. Eso es lo que aspiramos a conseguir con el Alzheimer”, comenta.
A su juicio, la hoja de ruta para las próximas décadas pasará por combinar diferentes terapias que permitan retrasar la aparición de los síntomas y ralentizar cada vez más la evolución de la enfermedad. «Tenemos que ser pacientes y seguir avanzando», resume.
Financiación denegada
La conferencia también abordará la reciente decisión del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas de no financiar estos tratamientos, pese a que ya cuentan con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y se utilizan ya en otros países.
Fortea se muestra muy crítico con esta resolución. “Es la primera enfermedad grave y mortal que veo en la que, teniendo una alternativa terapéutica aprobada, se decide no financiarla”. En su opinión, el problema responde más a las dificultades que supone adaptar el sistema sanitario que a la eficacia de los medicamentos. “No se puede poner puertas al progreso. Estos tratamientos son el principio del camino, no el final”, sostiene.