La Garma estrena una arqueología casi sin tocar el yacimiento: digital, conectada y sin papel

 La Garma estrena una arqueología casi sin tocar el yacimiento: digital, conectada y sin papel

El equipo del IIIPC desarrolla un protocolo no invasivo que combina escaneo 3D, fotogrametría, análisis magnético, bases de datos y códigos de barras para documentar uno de los yacimientos más frágiles de Europa

Santander, 18 de septiembre de 2026.– El equipo de investigación de la cueva de La Garma ha desarrollado un innovador sistema de intervención arqueológica no invasiva que permite estudiar y documentar el yacimiento mediante herramientas digitales, reduciendo al mínimo la manipulación de sus excepcionales suelos paleolíticos.

El protocolo ha sido desarrollado por el grupo SCOPE del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC), coordinado por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria Pablo Arias.

El sistema combina modelos digitales obtenidos mediante escaneo 3D y fotogrametría de alta definición con cartografía tridimensional del campo magnético, análisis de ácidos grasos, microrrestos botánicos y estudio individualizado de los materiales arqueológicos.

Toda la información se integra en una base de datos espacial que permite gestionar de forma conjunta los datos obtenidos durante las investigaciones.

El equipo ha desarrollado además un sistema de excavación completamente digitalizado, conectado mediante una red wifi entre la propia cueva y el laboratorio de campaña.

Esta conexión permite trabajar simultáneamente sobre los datos desde ambos espacios y reducir errores y duplicidades durante el proceso de documentación.

El uso de etiquetas con códigos de barras agiliza también el tratamiento de los materiales y evita errores de transcripción.

“El resultado es lo que podríamos denominar una excavación sin papel totalmente digitalizada”, explica Pablo Arias.

El desarrollo de estas técnicas responde especialmente a las condiciones de La Garma, donde la extraordinaria conservación de sus suelos paleolíticos desaconseja utilizar métodos arqueológicos convencionales que puedan alterar el yacimiento.

El sistema ya ha permitido documentar una estructura de vivienda del Paleolítico superior con más de 4.600 restos en solo 18 meses de trabajo.

Los métodos desarrollados han sido aplicados también en otros proyectos del grupo, desde los concheros del valle del Sado, en Portugal, hasta el cementerio mesolítico de Hoedic, en Bretaña, las primeras ocupaciones humanas de la Patagonia argentina o estudios etnoarqueológicos realizados este verano con grupos hadza en Tanzania.

La metodología ha sido recogida en un artículo publicado por la revista Advances in Archaeological Practice, de Cambridge University Press, cuyo primer autor es Carlos García-Noriega, investigador postdoctoral del IIIPC.

“Estamos integrándolo todo en un flujo de trabajo único, donde podemos acceder a los datos y trabajar fuera del yacimiento, respetando así su conservación y fragilidad”, explica García-Noriega.

Jorge Vallejo, técnico de investigación del IIIPC, destaca que el equipo lleva desde 2011 trabajando para eliminar el papel de los procesos arqueológicos y generar un flujo de información en tiempo real entre excavación y laboratorio.

La Garma, descubierta en 1995, está considerada uno de los enclaves arqueológicos más relevantes de Europa y forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En su interior se han inventariado ya más de 213.000 piezas y conserva arte rupestre paleolítico, suelos de habitación magdalenienses y una secuencia arqueológica que abarca unos 400.000 años.

El proyecto está codirigido por Pablo Arias y Roberto Ontañón, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, y cuenta con financiación del Gobierno de Cantabria, la Fundación PALARQ y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

 

 

El Cantabro

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