Los Cursos de Verano de la UC consolidan su apuesta por acercar el conocimiento a toda Cantabria

Responsables de las sedes y alcaldes destacan la diversidad de la programación y su componente práctico
Santander, 15 de agosto de 2026.- Sacar el conocimiento de las aulas, llevarlo a municipios de toda Cantabria y convertir centros culturales, fundaciones y otros espacios en lugares para aprender, debatir y compartir experiencias. La Universidad de Cantabria (UC), a través de los Cursos de Verano, ha vuelto a extender su actividad académica por la región con un programa estival en el que han convivido la ciencia, la cultura, la salud, el deporte, la historia, la tecnología o el arte. Los responsables de las distintas sedes y los alcaldes de algunos de los municipios colaboradores destacan la variedad de una oferta que ha permitido acercar a la ciudadanía tanto cuestiones de actualidad como contenidos estrechamente ligados a cada territorio.
Ese es el caso de Santander. La capital cántabra ha acogido siete cursos, dos jornadas y tres conferencias, entre las que destaca la proyección del documental ‘Semillas de Kivu’. Según su responsable, Cristina San Miguel, “la buena acogida por parte de los asistentes ha puesto de manifiesto el interés en estas citas, que funcionan no solo como un espacio de formación, sino también como un foro abierto al diálogo y al análisis”.
Por su parte, Suances ha ofrecido en su trigésima edición formación práctica y teórica de la mano de especialistas de reconocido prestigio en disciplinas tan variopintas como la pintura, el surf, la nanotecnología, la salud y el medioambiente. Más allá de los cursos, su responsable, Lucía Pérez, pone de relieve la amplitud temática de las actividades culturales. En su opinión, merecen una mención especial tanto la participación del experto José Ramos Vivas, que impartió la conferencia ‘El destructor de negacionistas’, como la del músico Rulo, “que puso el broche final a la actividad de la sede repasando una trayectoria artística de 30 años en un formato cercano al público”.
Conocimiento ligado al territorio
Los Cursos de Verano han servido también para profundizar en el patrimonio y las señas de identidad de los municipios. Igor Gutiérrez, responsable de la sede de Ramales de la Victoria, destaca el peso que un año más ha tenido la prehistoria en el programa, con propuestas enfocadas “en los últimos avances sobre algunos de los yacimientos más relevantes”. La mirada al patrimonio local se amplió con una conferencia centrada en buscar “nuevas fórmulas para atraer al público” al bolo palma.
La misma filosofía se vio reflejada en Reinosa. Su responsable, Carolina Cortés, destaca una oferta que ha abordado los cultos, ritos y creencias del mundo prerromano y romano, pero también cuestiones ligadas a la sostenibilidad, la conservación del patrimonio natural y la lucha contra la despoblación. Además, incorporó una conferencia sobre coleccionismo de arte contemporáneo, un taller de escritura impartido por Javier Aznar y un concierto a cargo de la Camerata Coral de la UC.
El alcalde de Reinosa, Sergio Balbontín, asegura que la sede a lo largo de los años ha contribuido a “mirar con otros ojos” el patrimonio, la arqueología, la historia y la memoria de Campoo, una labor relevante en una comarca donde “defender el mundo rural pasa también por reconocer su historia, darle voz y generar oportunidades para quienes quieren seguir viviendo aquí”.
Cortés, también responsable de la sede de La Hermandad de Campoo de Suso, pone en valor la charla-concierto de Mariu Torre, “que acercó al público la riqueza de la música tradicional a través de diversos instrumentos populares”, y la proyección de varios documentales.
Otro de los municipios que comparten esa apuesta es San Vicente de la Barquera, cuya sede ha recuperado parte de la memoria local con un taller y una visita dedicados a las colonias escolares de verano en el municipio, además de acercarse a la figura de Josefina Aldecoa coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Su alcaldesa, Charo Urquiza, recuerda que desde 2023 el consistorio trabaja para “conectar el conocimiento universitario con nuestra historia, que es muy amplia, y difundirla con todo el rigor académico”.
Aprender haciendo
Uno de los mayores atractivos de los Cursos de Verano radica en su marcado componente práctico. Un claro ejemplo es la sede de Santa Cruz de Bezana, que ha contado con formaciones de introducción a la lengua de signos española y de fotografía de retrato y edición de imagen.
Su responsable Gabriel Zarca atribuye su buena acogida también a “la gran habilidad de los ponentes para transmitir conocimientos” y asegura que “el éxito se refleja en los estrechos vínculos que se han creado entre los asistentes”.
Con siete cursos, cinco conferencias y un taller, la sede de Camargo ha abordado cuestiones relacionadas con la salud y el bienestar, la educación, la sostenibilidad, la cultura, la gestión documental y las nuevas tecnologías. Su responsable Paula Parás pone el acento en “la diversidad y cualificación de los ponentes”, procedentes de los ámbitos académico, sanitario, empresarial, tecnológico y asociativo. Esa pluralidad, sostiene, ha favorecido “la transferencia de conocimiento y el acercamiento de la Universidad a distintos sectores profesionales y a la ciudadanía”.
Deporte y música
Al igual que en anteriores ediciones, Colindres ha concentrado su actividad en torno al deporte, incorporando las perspectivas de la salud física, mental y emocional. Para el responsable de la sede, Héctor García, uno de los elementos diferenciales ha sido reunir a perfiles procedentes del mundo académico y profesional. Entre ellos, la profesora Cristina Cadenas, galardonada con el Premio Nacional de Investigación Clara Campoamor, o Gonzalo Colsa y Gonzalo Silió, vinculados al fútbol educativo en la cantera del Racing de Santander. Esa combinación, explica García, “ha aportado una visión 360º de las temáticas”.
Según el alcalde de Colindres, Javier Incera, la Universidad de Cantabria “da la posibilidad al municipio de ser villa universitaria durante unas semanas de cada uno de nuestros veranos”, algo que considera “un hecho de excelencia y calidad educativa”.
En Castro Urdiales, el curso de Canto Góspel Moderno se convirtió en uno de los principales reclamos. Su responsable, Cristina Sánchez, destaca “la excelente acogida” de una propuesta cuyo número de solicitudes “obligó a ampliar las plazas previstas inicialmente”. Una experiencia que culminó con un concierto en el Centro Musical Ángel García Basoco que rozó el lleno.
Una vez más Laredo ha sido la sede con mayor oferta de los Cursos de Verano, un vínculo que se remonta a 1984, cuando el municipio inauguró esta iniciativa. Su programa ha reunido 15 cursos y una amplia agenda cultural con conferencias, una mesa redonda y una jornada. A ellas se han sumado tres talleres, uno de fermentación y dos dirigidos a familias, dedicados al yoga y al movimiento. Según su directora, uno de los cursos más reseñables fue el de dirección coral “por la implicación que tiene en el pueblo, porque participaron muchos vecinos de la villa pejina y por la muestral coral, que se celebró en la Iglesia de los Padres Trinitarios”. Para ella, el apoyo del Ayuntamiento de Laredo “ha hecho que todo esto sea posible”, aunque matiza que no solo ha sido económico porque “siempre nos escuchan y nos dan respuestas”.