Un hallazgo liderado por la UC cambia lo que se sabía sobre los neandertales en el norte de la Península

 Un hallazgo liderado por la UC cambia lo que se sabía sobre los neandertales en el norte de la Península

Un estudio del yacimiento de Axlor revela que estas poblaciones fueron capaces de prosperar en ecosistemas boscosos hace entre 100.000 y 50.000 años y cuestiona teorías aceptadas desde hace décadas

1 de julio de 2026

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cantabria (UC), el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado reconstruir el paisaje vegetal en el que vivieron los neandertales del yacimiento de Axlor, en la localidad vizcaína de Dima, hace entre 100.000 y 50.000 años. Los resultados, publicados en la revista científica Quaternary Science Reviews, aportan nuevas evidencias que transforman el conocimiento sobre la capacidad de adaptación de estas poblaciones humanas.

La investigación se ha basado en el análisis del polen fósil conservado en 33 muestras de sedimento recogidas desde 2019. Gracias a este trabajo, los científicos han identificado cerca de 9.000 microrestos vegetales, obteniendo una de las reconstrucciones paleoambientales más completas y detalladas del suroeste de Europa para este periodo del Pleistoceno Superior.

Según explica Sebastián Pérez-Díaz, profesor del Departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Cantabria, existen muy pocos registros palinológicos con un nivel de detalle comparable. El investigador destaca que el yacimiento de Axlor presenta la mayor diversidad de especies arbóreas documentada hasta ahora en la región eurosiberiana correspondiente a la primera mitad del Pleistoceno Superior.

Los resultados muestran que el entorno estuvo dominado por un bosque templado atlántico cuya extensión y densidad variaron con las oscilaciones climáticas. Sin embargo, incluso durante los periodos más fríos y secos, la masa forestal nunca desapareció por completo. Robles, avellanos, abedules y tilos continuaron formando parte del paisaje, confirmando que esta zona actuó como un auténtico refugio ecológico durante miles de años.

El estudio también aporta un dato especialmente relevante para la historia de la vegetación de la península ibérica. Los investigadores han documentado la presencia de castaños mucho antes de la llegada de los romanos, una hipótesis que contradice una de las teorías más extendidas hasta ahora. Según Pérez-Díaz, los castaños ya estaban presentes en el norte peninsular durante el Pleistoceno Superior, refugiados en enclaves favorables desde los que posteriormente se expandieron hasta conformar los bosques actuales.

Desde el punto de vista de la evolución humana, las conclusiones también modifican la imagen tradicional de los neandertales. Talía Lazuen, investigadora del Grupo PALEO de la Universidad de Cantabria y codirectora de las excavaciones de Axlor, señala que los datos cuestionan la idea de que estas poblaciones estaban adaptadas únicamente a paisajes abiertos y climas fríos. Por el contrario, las evidencias demuestran que fueron capaces de ocupar con éxito ecosistemas boscosos, montañosos y templados, donde disponían de una gran variedad de recursos naturales.

El paisaje reconstruido ofrecía abundantes materias primas y recursos alimenticios. Especies vegetales como castaños, avellanos, nogales y pinos convivían con una fauna muy diversa, integrada por ciervos, bisontes, cabras, caballos, rebecos y corzos, además de la presencia ocasional de jabalíes, renos y rinocerontes. Todos ellos formaban parte del ecosistema que explotaron los grupos neandertales asentados en este enclave.

Para el equipo investigador, el yacimiento de Axlor se consolida como uno de los referentes europeos para el estudio del Paleolítico Medio. Su excelente estado de conservación y la extraordinaria calidad del registro paleoambiental lo convierten en un laboratorio excepcional para comprender cómo interactuaron el clima, el medio natural y las sociedades prehistóricas a lo largo de decenas de miles de años.

El Cantabro

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