“Ver una pista de lobo o de jabalí definida en la nieve es una experiencia increíble”, Alejandro García (Aves Cantábricas)

Un taller sobre rastreo animal cierra la X edición de los Cursos de Veranos de la UC en Potes el martes, 5 de agosto, a las 16:00 horas
- “Después de una nevada aparecen todo tipo de señales. En ocasiones, se pueden seguir durante kilómetros”
- “Una vez aprendes a interpretar huellas, a leer el paisaje o a reconocer aves, nunca vuelves a ver la naturaleza igual”
- “La barnacla carinegra es un ganso que cría en la tundra rusa. Hemos llegado a ver mil ejemplares en el estuario del Asón”.
Potes, 2 de agosto de 2025.-Cuando cae la nieve, el bosque se vuelve un lienzo perfecto. Lo que antes estaba oculto —el paso de un ciervo, el merodeo de un zorro o el trote silencioso de un lobo— aparece de golpe, dibujado en blanco sobre blanco. Así lo explica Alejandro García, director de Aves Cantábricas, que, junto con Máximo Sánchez, será el encargado de cerrar la X edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) en Potes.
“La nieve es el mejor sustrato para buscar huellas. Es como un libro abierto. Cuando todo está cubierto, el paso de cualquier animal queda marcado. Ardillas, martas, corzos, lobos… Todos dejan su firma. Es un momento mágico y muy productivo para el rastreo. Ver una pista de lobo o jabalí definida en la nieve es una experiencia increíble”, detalla García.
Por eso en invierno, la Cordillera Cantábrica se convierte en un escenario ideal para descubrir los rastros que dejan sus habitantes. “Después de una nevada, si esperamos unas horas y dejamos que los animales se muevan, aparecen todo tipo de señales: huellas, excrementos, restos de alimentación, etc. En ocasiones, se pueden seguir durante kilómetros”, relata el naturalista.
Para quienes deseen iniciarse en el mundo del rastreo, García y Sánchez han creado el taller ‘Huellas y Rastros’ que impartirán el martes, 5 de agosto, a las 16:00 horas en el Centro de Estudios Lebaniegos D. Desiderio Gómez Señas de Potes. Una actividad dirigida tanto a personas sin experiencia como a aficionados a la naturaleza de todas las edades, de entrada libre y gratuita hasta completar aforo.
“Comenzamos con un repaso a las principales especies de la fauna cantábrica, su ecología, su estado de conservación, etc. y luego nos metemos de lleno en la identificación de rastros: huellas, excrementos, madrigueras, nidos y otras señales”, explica el director de Aves Cantábricas.
Además, los naturalistas llevarán una colección de moldes de huellas en escayola, libros para consultar y ejemplos reales para que los asistentes al taller puedan aprender dónde y cómo buscar rastros de animales en playas, ríos, pistas forestales y nieve.
SABER DÓNDE MIRAR
Uno de los principales objetivos de esta actividad cultural organizada por los Cursos de Verano de la UC es enseñar a distinguir huellas similares. “Una vez aprendes a interpretar huellas, a leer el paisaje o a reconocer aves, nunca vuelves a ver la naturaleza igual. Te cambia la forma de caminar por el monte, de mirar el río o de escuchar el bosque. En cada paseo hay pistas esperando a ser descubiertas. Solo hace falta saber dónde mirar”, reconoce García.
“Por ejemplo, la del tejón es muy reconocible y se parece a la de un oso pequeño. Pero hay casos más complicados, como diferenciar un perro de un lobo o un zorro de un perro pequeño. Para eso damos consejos, trucos y muchas claves visuales”, comenta García.
Y aunque el verano no es la mejor época para encontrar huellas, también ofrecer oportunidades para hacerlo. “En zonas húmedas, donde el barro se conserva, se pueden ver rastros. En Liébana, por ejemplo, es posible encontrar señales de oso pardo, jabalíes o ciervos. También restos como pelos en alambres, baños de barro o excrementos marcadores”.
OSOS Y LOBOS
En lugares como Liébana, el rastro de osos es cada vez más frecuente. “Los osos se están recuperando bien en Cantabria. En esa comarca ya están presentes en toda la zona. No es raro encontrar huellas o excrementos con pepitas de frutas que comen cerca de los pueblos”, asegura García.
Otro protagonista, a menudo polémico, es el lobo. “Está presente sobre todo en las partes altas de la divisoria con León y Palencia. Allí, en la nieve o en caminos, se pueden encontrar sus huellas, excrementos y restos de presas. Aunque su situación legal ha cambiado en los últimos años, su presencia sigue siendo estable en zonas altas”, comenta el naturalista.
AVES DEL NORTE
Alejandro García es el responsable de las salidas en barco que organiza Aves Cantábricas en las marismas de Santoña, especialmente en invierno, cuando se llenan de aves migratorias: “Llevamos más de 20 años saliendo al mar con grupos de observadores. Lo que ocurre allí en invierno es único en la península”.
Y es que, durante la temporada invernal, las marismas se convierten en refugio de aves que llegan desde el Ártico, Groenlandia, Islandia o la costa rusa. “La barnacla carinegra, por ejemplo, es un tipo de ganso que cría en la tundra rusa y antes era rarísimo aquí. Ahora hemos llegado a ver más de mil ejemplares en invierno en el estuario del Asón. Todo gracias a que encuentran aquí alimento abundante, como la zostera, una planta marina que ha crecido por el calentamiento de las aguas”.
Entre las joyas aladas que visitan la zona están especies muy escasas en el resto de España. “El colimbo grande, que cría en Islandia o Groenlandia, inverna aquí cada año. También aves limícolas como la aguja colipinta o el chorlito gris, que se reproducen en el norte de Europa. Verlas alimentarse o volar en grupo con el cambio de marea es espectacular”.