Nunca hagas esto durante el eclipse del 12 de agosto: el daño en los ojos puede ser irreversible

 Nunca hagas esto durante el eclipse del 12 de agosto: el daño en los ojos puede ser irreversible

Cantabria vivirá uno de los grandes acontecimientos astronómicos del siglo y el páramo de La Lora, en Valderredible, aparece como uno de los enclaves más favorables para contemplarlo si la meteorología acompaña

8 de agosto de 2026.- Cantabria se prepara para vivir el próximo miércoles 12 de agosto uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de las últimas décadas. El eclipse total de Sol será visible desde la comunidad y convertirá durante unos instantes el final de la tarde en una experiencia excepcional que atraerá a miles de personas hacia distintos puntos de observación.

Sin embargo, contemplarlo de forma incorrecta puede provocar lesiones graves e irreversibles en la retina. Uno de los principales riesgos es que el daño ocular puede producirse sin dolor inmediato, de forma que la persona afectada podría no ser consciente de la lesión hasta después de haber mirado directamente al Sol.

Durante las fases parciales nunca debe observarse el Sol directamente sin utilizar protección homologada. Aunque la Luna cubra prácticamente toda la superficie solar, la pequeña fracción que permanece visible continúa emitiendo suficiente radiación como para causar daños en la vista.

La única excepción se produce durante los breves instantes de totalidad, cuando la Luna oculta completamente la superficie brillante del Sol. En ese momento puede contemplarse el fenómeno sin filtro, pero las gafas deben volver a colocarse inmediatamente en cuanto aparezca el primer destello solar. Ante cualquier duda sobre el inicio o el final exacto de esa fase, lo más seguro es mantener siempre la protección.

Las gafas de sol convencionales no sirven para observar un eclipse, independientemente de su calidad o del grado de oscuridad de los cristales. Tampoco protegen las radiografías, los cristales ahumados, CDs, DVDs, negativos fotográficos, disquetes antiguos ni otros sistemas improvisados.

Para observar el eclipse de forma directa deben emplearse exclusivamente gafas especialmente diseñadas para este tipo de fenómenos y homologadas conforme a la norma ISO 12312-2. Antes de utilizarlas es recomendable comprobar que no presentan arañazos, perforaciones, dobleces ni otros desperfectos que puedan reducir su capacidad de protección.

Incluso con unas gafas adecuadas no resulta aconsejable permanecer mirando al Sol de manera continuada durante largos periodos. Es preferible realizar observaciones breves e intermitentes, colocándose las gafas antes de levantar la vista y apartándola nuevamente antes de retirarlas.

Especialmente peligroso resulta utilizar prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas sin filtros solares específicos instalados correctamente delante del objetivo. Estos dispositivos concentran la radiación solar y pueden provocar una lesión ocular prácticamente instantánea. Las gafas de eclipse colocadas delante de los ojos no sustituyen en ningún caso al filtro específico que necesita este tipo de instrumental.

También deberá prestarse una especial atención a los niños. Los menores pueden retirarse las gafas por incomodidad o mirar directamente al Sol movidos por la curiosidad, por lo que deben permanecer supervisados permanentemente por un adulto y disponer de sistemas de protección correctamente ajustados.

Otro de los grandes riesgos estará en las carreteras. La Dirección General de Tráfico prevé que el eclipse genere entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales hacia las zonas desde las que podrá contemplarse la totalidad, por lo que ha preparado un dispositivo especial de vigilancia y regulación. Está terminantemente prohibido detenerse en la calzada o en los arcenes para contemplar el fenómeno y tampoco debe mirarse directamente al eclipse mientras se conduce.

Tráfico recomienda evitar desplazamientos innecesarios, utilizar puntos de observación habilitados, consultar el estado de las carreteras antes de salir y escalonar especialmente el regreso. Uno de los momentos más delicados llegará precisamente después de la totalidad, cuando numerosos asistentes pueden intentar abandonar simultáneamente los enclaves elegidos y provocar importantes retenciones, sobre todo en carreteras secundarias.

Durante la fase de oscurecimiento, quienes se encuentren circulando deberán aumentar la distancia de seguridad, adaptar la velocidad, mantener las luces de cruce encendidas y no manipular teléfonos móviles o cámaras para fotografiar el eclipse. También será necesario extremar la atención ante la posible presencia de peatones en las inmediaciones de las carreteras y puntos de observación.

Las zonas naturales plantean otros riesgos. No conviene acercarse a bordes de acantilados, ocupar terrenos privados ni instalarse en lugares especialmente sensibles o de difícil evacuación. Tampoco se debe encender fuego, arrojar colillas o estacionar vehículos sobre vegetación seca, especialmente en una época del año en la que el riesgo de incendio puede ser elevado.

Entre los enclaves cántabros con mejores condiciones para la observación se encuentra el páramo de La Lora, en Valderredible, gracias a su altitud, su amplio horizonte occidental y su situación en el sur de Cantabria. Estas características pueden convertirlo en una de las alternativas más atractivas para quienes busquen disfrutar de la totalidad lejos de posibles nubes bajas costeras.

No obstante, ninguna ubicación garantiza actualmente una observación perfecta. La meteorología será determinante y las previsiones deberán consultarse nuevamente durante las horas previas al eclipse. Las predicciones de AEMET disponibles este 8 de agosto apuntan por el momento a condiciones relativamente favorables en áreas interiores próximas al sur de Cantabria para el miércoles 12, pero todavía existe margen para cambios. (AEMET)

La recomendación general es elegir el punto habilitado más próximo con un horizonte despejado hacia el oeste, llegar con suficiente antelación y evitar desplazamientos improvisados en busca de mejores condiciones a última hora.

El eclipse del 12 de agosto será una oportunidad excepcional para contemplar uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. Disfrutarlo dependerá también de hacerlo con responsabilidad: protección ocular homologada, desplazamientos planificados y respeto absoluto por las indicaciones de seguridad.

El Cantabro

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